TABERNA INGLESA
En la vida hay lugares que te esperan
con la misma paciencia que los puertos.
Lugares en la niebla, ignorados lugares
que, justo a la distancia del asombro,
no sabes que te estaban esperando
hasta que un día vuelves inesperadamente.
Lugares imposibles de encontrar
si nunca te perdiste alguna vez,
si nunca te quemaste
por no jugar con fuego.
Son lugares que tienen
reservado el derecho de admisión
y prohibida la entrada al propio olvido.
Vespertinos, noctámbulos lugares
como este bar de copas
donde tu ausencia sale a recibirme
y me invita a tomar un ron con cola
en el rincón tan íntimo de siempre,
mientras suena de fondo Yesterday
y la nostalgia trae, como si fuera el aire,
tu perfume a jazmín no sé de dónde.
Lugares -tú lo sabes- que son cómplices
de cálidas miradas
que dicen, en silencio, tantas cosas…
Misteriosos lugares como éste,
esta taberna inglesa
donde habita el recuerdo
y, a veces, hace el tiempo un alto en su camino.
Un lugar en el mundo
donde todo es distinto, donde todo es tan tuyo
que tiene el ron de caña a medianoche
el sabor clandestino del beso de tu boca.
OTRA VEZ ÍCARO
Todo pasó en un vuelo.
No sé ni cómo ha sido.
Siempre había tenido
los dos pies en el suelo.
Y enredado en su pelo
y en sus ojos hundido,
sin subir, he subido
de repente hasta el cielo.
Y me preguntas hoy
qué haré al caer, qué voy
a hacer cuando se vaya.
De momento, volar.
Después, que arroje el mar
mis sueños a la playa.
DIÁLOGO AL ATARDECER
Podríamos hacer por no encontrarnos.
Hacer, si coincidimos,
como que no nos vemos. Y pasar y seguir
como si sólo fuéramos dos sombras
sin nombre que se cruzan, dos extraños.
Podríamos -no sé- evitar las sonrisas,
el roce de las manos, mirarnos a los ojos
como se mira el fuego.
Podríamos, quizá, olvidar dónde estamos,
los lugares, las horas, nuestras citas
a la luz de los sueños; regresar
a la niebla, volver a la penumbra
como hace una calle
cuando se queda sola cada noche.
Podríamos dejar, lo mismo que un paraguas,
olvidados los labios,
olvidada esta tarde, aquella fecha;
olvidarnos de todo como hace la nada.
Podríamos -me dices- recordar quiénes somos,
que las cosas no son como queremos,
que siempre están mejor las cosas en su sitio.
Podríamos -decimos, nos decimos-.
Pero sabes que luego…
LO QUE QUIERO DECIR
Lo que me callo ni te lo imaginas.
Me estoy haciendo joven de quererte.
Lo que quiero decir es que la muerte
nada me importa cuando me iluminas
con esas tus miradas clandestinas.
Lo que quiero decir es que mi suerte
no es sólo que me mires, sino verte
cuando me hablas o no, cuando caminas,
cuando te ríes, cuando te preocupas
porque algo va mal, cuando te ocupas
de que todo esté bien, cuando me pides
que te pida un café cada mañana,
cuando te vas porque te da la gana…
y, por quererte, quiero que me olvides.
VIAJERO
Como el fugaz viajero
que con tristeza deja,
tras una corta estancia,
la ciudad misteriosa
que sus ojos cautiva,
y se vuelve a mirar
las casas que, a lo lejos,
se borran lentamente,
mientras siente en la sangre
haber perdido el día
en comprar los recuerdos
y no haberse perdido
en sus calles ocultas,
en la luz de sus sombras;
como aquel solitario
viajero que se sueña
cada noche viviendo
lo que pudo haber sido
quedarse para siempre,
del amor y la vida
tristemente hoy te alejas
sin dar un solo paso,
pensando en el regreso
que sabes imposible,
sabiendo que quedaron
por hacer tantas cosas…
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