Rafael de Cózar

A pie de obra


 

Pieter Brueghel el Viejo: La torre de Babel

 



FILOSOFÍA


La Filosofía, amigo, no es Séneca o Platón,
ni  Descartes, o Leibniz, ni Spinoza
ni acaso Schopenhauer, y menos Kierkegaard.
Me quedo, si me apuras, con Jasper y Heidegger,
con Hölderlin, Van Gogh y Gérard de Nerval,
los Vedas, Upanisad, Confucio, Lao Tse
y aquello que no sé, ni supe,
ni llego a alcanzar.

En todo caso, el amor al pensamiento
y a la vida es la fuente, el motor de la labor.
La sabiduría, amigo, es el sabor
durante la brega con el tiempo
traducido en ciencia,
esa forma de conciencia
a la que nunca se llega
y en la que siempre crece por delante, de nuevo,
lo ya recorrido.

El saber es el sabor, la digestión del tiempo,
el sueño de la razón
que choca de continuo con la vida,
esa herida que nos va dejando la conciencia
al rozarnos con el mundo que nos toca
la poca porción de lo que somos
en el curso de la historia que transcurre
entre enero y diciembre,
medio día soñando lo que haremos
y el proceso hacia la noche constatando
lo que ya no seremos, ni hemos hecho.

Si la sabiduría es la conclusión del pensamiento
tan sólo rozará al que vive en la decepción,
asume la desesperanza y permanece  escéptico.
Por eso vale más, amigo,
         beberse de un trago la botella
y la vida  beberla  de un  tirón.

El dolor de cabeza en este caso
al menos se cura con el tiempo.


A PIE DE OBRA No me cabe duda del fundamento físico que delimita quince años de diferencia, del mismo modo que no te miento si te digo que es evidente y también cuestión de física la fatal atracción que por ti siento. Es más difícil comprender la razón que explique objetivamente lo que tu dices sentir, amor, por esta ruina. Si somos objetivos, es evidente, que en tu caso no es física la atracción ni cultural tu interés por esta arquitectura, si somos razonables y consecuentes. De mi físico yo respondo, estoy seguro por encima de las evidencias. Las grietas que reflejan estos muros no restaron del todo resistencia, pero este antiguo casco histórico precisa urgente rehabilitación. Por ello es preciso, mi joven dueña, necesario y urgente, que, sin dilación, te traigas tus andamios y herramientas a pie de obra, desnuda si es posible, aquí, en mi habitación.

 

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