María Antonieta Flores

Poemas

 

María Girona: Limones y plato blanco

 


sumito usa en finísimas ruedas 
la parte baja del tallo del malojillo,
la receta: 
una ensalada thai de papaya verde

si cortas una raíz de malojillo 
y la pones en agua, 
brotarán unas maticas 

si haces un té con la raíz del malojillo
te calmará

lemon grass
y tu sazón tendrá un sabor oriental

pero tu rostro
triste 

empañará el sucio vidrio de tus ventanas

y no se calmarán las íntimas erecciones
la tensión de tus pezones


aquí un refresco con nutrasweet que disgusta al paladar es el castigo ejemplar y nada ocurre la hora se apacigua con una astilla de canela es dura la pared que acanalan el polvo del ladrillo mis pulmones me reclaman el silencio
notas a pie de página: si miras en esta severidad las vísceras están rotas el hilo de las arañas ha hecho lo imposible adentro si me auscultas la extraña neblina es sólo un rastro adentro apenas una fotografía y un poema
me cortaron la luz y no por falta de pago me robaron la línea del teléfono la recuperé, pero no tengo agua a veces el frío de mi corazón te despertará soy una ausencia que se prodiga la llamada está grabada como mi llanto dejo de pedir y pido examino las entrañas de este amor quiero saber qué me ofrece qué mal signo encierra el llanto se suspende ante una engañosa voz que sale de la radio esa falsa suavidad femenina que nunca pude fingir no sé nada de mí la luz que me penetra sólo deja ver tu nombre
¿a dónde irán? el lugar ideal para un novelista un camión con bancos una mujer que trata de convencer a un policía más hombres que entran y se apiñan ¿sabrán de su miedo? aterrada estoy también tras de rejas tantas historias ante mis ojos y aquí todo en ruinas a veces me recibe un zancudo al que tengo que matar y siempre llega otro camino como si las llamas no me tocaran pero siento el calor las tuberías del baño de arriba son un desastre las cucarachas inmunes a todos los venenos las paredes son blandas bajo el agua pero tomo un exótico té de pera y kiwi
los secretos de las construcciones (como es arriba es abajo como es adentro es afuera) las tuberías enyesadas el robo en las ocultas conexiones los frisos se levantan y todo algún día cae se derrumba el techo la pared se agrieta el suelo se desgasta todo se desordena las tuberías quedan libres el agua se ausenta sólo se escucha el leve desplazarse de los insectos con la armonía de las desgracias: todas juntas
el amor nunca me ha celebrado el cuerpo desnudo tendido sobre la cama sin sábana o cobija que lo arrope entregado la uña del pie derecho casi arrebatada el sueño cobra realidad se incorpora bajo el horror de haber sido rozada por la muerte bajo el horror de saber que debe regresar a él y no sabe cómo de los rojos amargos, 1999. inédito
preludio y fuga con la mano derecha hubieras detenido todos los acontecimientos sólo con haberla alzado a la caricia cae, ahora, tu cabello con el olor del despertar reconoces el deseo aunque sea tarde y sin regresos llueve desde hace tiempo y tienes frío el calor de su cuerpo purifica
punto ciego inexistente en las noches ése tu cuerpo que va cayendo al vacío de ese abismo blanco y el terror el terror el horror los diez años el herraje de la prisión tu cruz de ceniza tu destino en la sangre ahora te doblas sobre ti misma no tienes fronteras que te doblas hasta perderte en los años felices (esos que llaman la infancia) cuando te colocaron la mordaza
belleza perfecta te concedías en la mirada armados los huesos en torno a la apetencia las fibras alargadas hasta el dolor se escapa el aire rojo de la noche la creciente del deseo atada a los silencios a tus viejos hábitos de la contemplación tus vértebras crujen una tras otra la tensión habita tus membranas labios que anhelan sus otros labios en el bosque sólo te orienta el olfato
vino tinto se puede andar de montañas y neblinas reconocer el lugar esta pasión devoradora íbase la carne a las calles de piedra la tarde del domingo se inicia con la falta de palabras el muro de mi piel débil veo llover en el lugar equivocado vencida y sin esperanza no pertenezco a esa música de tierra llanas vino tinto toca claudia calderón y usted viene emborrascado inalterable en mi gesto me estremezco este pobre corazón que no lo olvida me lo nombra con los labios de su herida su oscuro sabor de vino tinto su silencio
aire isabelino puso sonidos en mis oídos y derramó la poción en mi lado izquierdo mientras me susurraba palabras sobre el derecho lado de mi rostro fríamente abandonó mi mano pues fríamente había decidido descoser el tejido que abrigaba mi desamparo a mí se me empezó a enardecer el desespero la vergüenza el filo que levantara la concha y recibiera en su mano la babosa forma que está obligada a llevar sobre sí su propia dureza su casa mientras en mis tejidos hacía efecto el veneno me reducía hasta desaparecer de las palabras me volvía cuerpo deseante que deshabita sus pasos tras el surco que ha dejado otra piel y mordía y mordía el vaho caliente del incendio
castigo segundo pero lo buscarás porque tu deseo es terco y no puedes arrancarte su sabor ni el calor de su cuerpo pero rogarás desde la destrucción desde los cabellos atados al leño del dolor y la cal irá haciendo su trabajo y el vino, el suyo ¿a dónde caerás cuando te suelten ambos? que sea sin filo el instrumento que corte la carne los tendones las venas que sea fría el agua donde te sumerjan y lentamente te desangres de odio ese que sientes hacia la mujer que eres y que no puede regresar del perdido punto de la infancia
agar van recorriendo tus venas pequeños insectos a su paso te emponzoñan tienes la sangre negra y envenenada tu sudor es tinto los dolores inmencionables antiguo veneno de las cortes ratifica la curandera que no consultó a las estrellas sobre tu viaje ni te entregó un amuleto que protegiera tu corazón entre temblores preguntas por la pronta muerte te da a beber de un frasquito y te lleva a los sueños donde no puedes escapar de su cuerpo y te adentras en la ausencia de su olor ahora estás despertando en el lugar de tus olvidos en tu habitación de puertas rojas frente a la copa y los residuos del vino un borgoña de 1996 año cuando en tus manos tenías el nombre de una esclava por primera vez
en la frontera demórate aquí que sean lentas las manos y la boca los saberes y encuentros de estos ocultos lugares no queden exentos en mis labios en mi piel enrojecida por la luz de la noche demóreme mientras usted regresa a su cuerpo y me mira el tiempo agradezca y me lleve cada gemido entre mis carnes
demanda tres un plato de sopa y el silencio su mesa servida un puesto para el desamparo para los desplazados de toda tierra para los que no creen en el cobijo de una casa deje que mis manos se calienten tomando el cuenco que no saciará mi hambre deje que mi cuerpo se aleje del miedo junto a su respiración que pueda partir el pan en su mesa mojarlo en el vino encontrar ardiente clamor en la mirada amar agotado esparto habitar sus silencios
otra canción con pasos cercanos camina la violencia debe estar lejos de la embriaguez en su cuerpo allá donde lo encuentro hace frío y alguien vigila una esquina conjura la muerte en una larga noche y respira el lento humo del cigarro hierven la canela y los deseos una hoja se desprende sin reparo suenan las vasijas y los caídos protestan cada ausente tropieza con su sombra escribo con la certeza de que algún día una bala perdida entrará por mi ventana mientras pienso en el olor y su palabra mientras lo pienso de limaduras, 2002. inédito
cofucker, cofucking me destruyó el desamor su gran escuela del dolor claro y desnudo delictivo mientras crees que tu honor es el de los gánsters y tu carne se separa fibra a fibra capa a capa acerada punta desfalleces la mujer grita: -asquerosa y devuelves el insulto pero nada salva tu cuerpo a aquellos miras y te haces rapiña olvidada de lo muy lejos el instante mas no la redención y el húmedo salitre del deseo acrestado en el silencio ya no sé si lo maldice o lo bendice el corazón y en la substancia de los sueños, el horror 2003. (inédito)
en el cementerio de bam la orden del tiempo miles son los muertos dicen las noticias no hay tiempo para lápidas ni para sueños rancios los lugares que existen y no nos encuentran los amores que nunca podrán ser el momento y el lugar equivocado no escapas del cascajo de la palabra te dices mientras vas cruzando sin alcanzar a aquella sombra merodeas entre las ruinas de bam 2003. (inédito)
listones negros en el balcón antiguo así me aviso en el sueño él me dice que se ven hermosos él que tiene largo pacto con la muerte y odia el corazón de jesús conversa conmigo y como en todo sueño que se precie no escucho sus palabras pero me ha hablado la amenaza de este encuentro atormenta mis días y camino unos días más cerca otros, más lejos la tragedia siempre avisa y tú sigues el destino tanto sufrimiento para algo tan pasajero te dices mientras el sorbo de té combate el frío de enero 2004. (inédito)
¿seremos gozitanas lanzadas al naufragio de esta tierra sin virgen que nos llame a orar? habitantes de desconocidas tierras apropiamos como nuestras estas desdichas y la tristeza esclava de los colonizados pero nuestras huellas antiguas ancianas yacen en algún lugar de gozo en aquel lugar donde sentimos el cortante viento y su voz mientras nuestras palabras eran piedritas que el mar arrojaba a la orilla de otra playa ocultábase el sol en gozo un gesto nos anunciaba y nos pensábamos promesa a lo lejos un hombre preserva las ruinas 2004. inédito


 

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