Leonardo Ruiz Tirado

poetas, poetisas y otras anomalías


 

Jean Dubuffet: Peatones en el bulevar

 

 


(poeta viejo)


con años y muchísimos papeles
amarilleó su piel
se hizo poeta grande, tan famoso
pero todo fue inútil

las arrugas volvieron los papeles
irreconocibles
para la chica del poema

las canas no inspiraron
respeto a lo viril, a los cuarenta

y a los setenta años decidió

intentar olvidarla
pero todo fue inútil

la recordó todavía más
a los ochenta
pero también fue inútil:

ella nunca jamás pudo olvidarlo

(poeta mudo)


ella era más bella que él mudo
pero no dijo nunca nada
no expuso sus palabras
al mudo que la amó
con la boca por el miedo
cerrada
y
ella ignoró que él la amaba y
él ignoró que ella le amaba
luego se despidieron

el silencio fue
más fuerte que ellos

(poeta ciego)


nadie lo vio venir

al menos eso creyó él
hasta el momento
en que su punto de vista
(o su cayado)
coincidió
con el otro que no 
lo vio venir

(poeta sordo)


oía las trompetas
sin caracol

a Ariadna
en el laberinto

no oía el martillo
sino el yunque

oía sin
orejas

la armonía

(poeta manco)


con la boca escribió
no tener manos

con la cabeza escribió
no tener pensamientos
ni malos ni buenos

con una pierna escribió
y postergó la partida
con la otra pierna escribió
y siguió en el mismo sitio

y las palabras, solidarias
le echaron una mano
y las voces malcriadas 
le abofetearon

y así
hasta perder
la última mano

(poetisa vestida)


la carne siempre le aterró
atándola por años
a sus ropas

los encajes la desencajan
los lazos la sueltan
los sostenes la tambalean

la une al pudor
el miedo

a que vean
su carne
y el deseo

(poetisa desnuda)


la única forma
como viste una poetisa
con sus mejores
o sus peores trajes

es estando
completamente desnuda

no ante los ojos del deseo
no en la mirada del espejo

estando

completamente desnuda
debajo de la piel

(el crítico)


desde el sillón voltaire
-profesional-
defenestró
líricas carreras ascendentes

siempre fueron las ventanas su obsesión
sin el vacío de las casas
donde habita el poema

no halló qué hacer
con el vacío del poeta

escribió esto
arrellanado en su sillón
para que la gente viera lo otro

así era él por dentro:
de fechas fichas movimientos
escuelas tendencias ismos lleno

como entendía todo
impidió a poca gente leer mala poesía
y lo que es peor (gracias a dios)
a muchos, escribirla por temor a la academia

(poeta en el gobierno)


con su flux
tornasolado, estrechando mil manos
sudorosas los lunes
se allegaba a palacio
rendía informes secretos en la cuerda floja
que en la noche resumía a los del club
planificando encuentros imposibles
de críticos, artistas y poetas: asesores

y en el club y en palacio
se burlaban de él
unos
por su excesivo pragmatismo
su terrenalidad, su inmediatez
y otros
por todavía creerle
adicto a fantasías

(el suicida)


-nada valenn los lauros que en la vida
coronan los quehaceres cotidianos

nada las horas de oro, las felices

-nada valen las cosas las personas

esas fueron sus últimas palabras
cuando cansado ya de hipocresías

se quitó la máscara de la vida

(el antiguo)


poeta antiguo aquel
del mester de clerecía
el de lanza o misal
que aún vive aquí
sin ver
-aeda miope-
cómo se viene la vida
tan jodiendo

(el jardinero)


esta mañana
cortó la más antigua
rosa del jardín

su agonía
es ese olor 

para muy dulce sangre
sin espinas

o 
aroma rosa
vieja
esta mañana

(poeta niño)


el aya le llevó al zoo
él por supuesto
se fijó en el mono

y ella se entretuvo con el guarda

él preguntó
como sólo hablan los niños
a las criadas
¿es poeta de nacimiento
ese animal
que devuelve
todo lo que le dan?

(el borracho)


se tambalea el mundo
cuando pasa frente a mí

rueda hacia todas partes

me grita en el oído
con la boca cerrada

sólo espero la puerta de mi casa
para entrar

con la boca cerrada

para algún día salir de aquí

(el pescador)


                         de peces que puedan vivir después
                                de pescados

                                                              Juan de Mairena


flota un banco de letras
en aguas del leteo
para que las palabras verdaderas
se hundan poco a poco

picó una de ellas
mordió el gancho la única

como un amor desea ser atrapado
en redes de otro

(aladín el underground)

                                
                                   a Benedicto


debajo de esos puentes
por fin mi madre es todo
por fin todo es mi madre

no puedo quedar huérfano de todo
no puedo quedar huérfano de nada

ya no ayuno: todo me alimenta
ya no como: nada me alimenta
sólo el viento de las lomas
rocas árboles arena dispersa

no acepto condolencias
ni felicitaciones ni premios

mi única condolencia es el dolor
mi única felicitación es la alegría
mi único premio es la derrota

de lo real en manos de la magia

(poeta ido)


paraíso amantísimo
de vacas verdes
donde te hundes en el muelle
dorado del trigal

inmensa esponja de oro
y cellos dulces, roncos

nadie quiere
pero el mundo es
como si no existiera más

entonces vuelves ido
de este mundo

a este vacío

(poeta maldito)


si el poeta no canta
sufre la realidad ¿cuál?
sufre por sus fantasmas ¿cuáles?

da una imposible
sensación de alegría

más qué puede virgilio
mostrar del nuevo mal a este poeta
después de charles, de jean arthur

se canta y no es ese viaje
esa desolación sin lazarillo
del camino 
esa errancia sin fin
y sin comienzo hacia el poema

todo poeta, si no canta
si no baila, cae en el mal

(le petit dieu)

                    
                      soy un dios fugaz
                                        M. U.


como un pequeño dios el poeta crea
su minúsculo cosmos:
veladores, jardines
arenales bajo la lluvia

el oficio de dios como poeta
no
del poeta como un pequeño ser divinal:
permitir a las palabras la invención
del paraíso
                 la caída del ángel
la elevación del pecador
hacia un cielo mayor, hacia esa luna
brillando casta en el infierno
aunque una sola noche

sin futuro

(poeta lesbiana)


ella toca su cuerpo y es de seda
toca su cuerpo y es deseada

ella toca su cuerpo: está deseosa
de sí, de ella misma
toca su cuerpo y espejea

hunde dos dedos en su propia tela
de sus propias manos

en su tinta

(el rijoso)


no pudo ver jamás
a la escritora aquella las piernas de seda
ni a la pianista flaca de la orquesta
sin (cuando ellas se dejaban)
engendrarle un hijo

el asunto es que con la verdulera
y con la lavandera
y con la dependienta de la librería
fue lo mismo
con la mucama 
la hechicera
la heroína
y las tres gracias

también

(el psiquiatra)

                 
                    a Marisela Gonzalo Febres


pasa adelante
se sienta en el diván
se acuesta luego, poco a poco

interroga sobre las heces
sus amores prohibidos
le pregunta si las palabras causan
algún efecto en ella en relación
con sus deseos más antiguos
le hace el amor y apenas
(don de la contratransferencia)
ella en el récipe lo nota

en las palabras

(poeta glotón)

                    
                              a federico


precedidas de dos o tres cervezas
engullía palabras
seguidas de dos o tres vinos blancos
galletas tras turrones
engullía trocitos de poemas
fragmentos de pasticcios
jarras de pepsi cola
versos y raviolis
elipsis deliciosas
metáforas de queso
con jalea de guayaba
pleonásticas
ensaladas rusas, césar
asontados budines
hotdog pavos trufados
tortillas españolas y guisantes
tocinillos del cielo
sextinas de filetes
palabras unas tras otras
enrolladas en tenedor
chorreantes en cucharas
cortadas a cuchillo

palabras palabras palabras

(poeta laureado)


la corona en la frente
vegetal y dorada
dice poco

las estrofas redondas
los versos autosubsistentes
los hemistiquios bien partidos
la rima interna, los acentos
hablan
de un perfecto dominio

ah y esa elegancia
propia de los dandys modernos

la donosura de sus frases
su discurso impecable
y erudito

(en fin

he dicho)

(poeta ridículo)

 
                        a Wladimir Puche


vive justo su camuflaje
casi a punto de festejarlo

ha querido ser pintor o poeta
pero sobre todo nada de eso
lo contrario

y sólo es poeta porque sintió miedo
del vacío, de la muerte, de vivir

del vacío de la muerte de vivir 

                                          (1980)


(poeta asexuado) en el asiento de al lado hay un poeta mira al cielo con el rabillo del ojo me mira como una tórtola a sus porpcorns mira no sé por qué mis medias mis pestañas me mira y sé que no le agrado ni le gusta aquel muchacho apuesto del asiento contiguo me asomo a lo que escribe: "no me gusta la chica de las medias rayadas no me gustan ninguno de los dos"
(poetisa desesperada) las que me llevan -y sus hilos de oro- al laberinto miden como trompetas la expectación de un rosto allá al final busco el cuerpo del ubicuo que llévanse las horas las impasibles
(deseada) pobre viento ignorante que ronda tu cuerpo y se acopla con increíble facilidad a las palabras tuyas pobres voces que oyes resbalar en la nada sin fondo donde estoy en tu cuerpo sed la de otros que nunca beberán de tus labios las palabras
(poetisa perdida) despídete de todo lo anterior e ignora lo que vendrá oculta por unos años a los hombres que enloqueciste no te pongas complicados vestidos cuando vengas a verme sabes innecesario endurecer para después -perdida- caer como una gota de miel entre mis dedos
(poeta contagioso) aislado por el saber tu cuerpo no me es extraño yo lo veo en la cámara bajo sábanas verdes poso mi boca en esa boca prohibida por la ciencia de los especialistas hay riesgo de vivir el resto de mis días postrada como tú hay riesgo de morir ay, pero ese cuerpo es mío
(Sísifo)
      Lo que hemos visto y cogido, eso 
lo abandonamos; lo que, en cambio,
no vimos ni cogimos, eso lo llevamos
a cuestas.
                       Heráclito


ceja la inspiración
se hace trabajo
noche y día
para que en el poema
no se note

llevas la piedra
hasta la cima
y rueda

para recomenzar
a la mañana siguiente


(el oscuro) en el instante se hacen lumínicas las cosas y tanta luz enferma, agobia causa el mal la esperanza en la razón no la embriaguez, la lúcida locura prevista ya en la idea, en el pretexto el poema cae como una sábana oscura sobre la vida y lo no visto cae para que todo lo demás fluya y se eleve, cante
(poetisa extraña) tengo tu cuerpo, bella de ese hueco no sale nadie ileso vivaqueo en tu espalda y en tu vientre como en una montaña que he dominado y aún me inspira miedo el misterio nos redime del mal de haber nacido y tu cuerpo ha de ser extraño o no será
(poeta culpable) soñé piedras pesadas la espada centelleante del destierro todo trae sin piedad las palabras del tártaro a exultarme su verdad su cohesión soñé serpientes del erebo en el cuerpo de la hija, gestiones infernales, túneles del encierro soñé la angustia nueva, negra la palabra sin prez, sin atributos
(poetisa insuficiente) si tus palabras son tan intensas ¿cómo es que sólo nos prolongan? no me basta tu belleza no me basta tu amor, no me basta la intensidad de tus palabras Pero es imposible ir más allá
(poeta neurótico) suelto a las sensaciones de ambos pensamietos a otro sosiego repentino a una tormenta de invenciones él se torna sereno sin que medien palabras y se afianza con sangre con hojillas de una gracia orgullosa fantástica se retuerce en silencio y grita adentro con el don poderoso de la angustia
(poeta decapitado) la cabeza por la página rodó y tal era su amor loco que el último suspiro el último pensamiento del poeta fueron para ella por quien había perdido momentáneamente la cabeza
(la insaciable) hizo el amor con dos o tres poetas inéditos al principio cuando insaciable su vulva a los laureados accedió se fue borrando en el placer se fue borrando y con toda esa gente hizo el amor
(poetisa cleptómana) robaba en las tabernas a sus amigos líricos las servilletas fue formando aquel libro hecho de otros, no de sí de cadáveres y cuando el editor comenzó a recibir faxs amenazantes de los secuestrados soltó ella una gran carcajada
(el nauta) ay un espléndido día allá abajo: no lloverá jamás sobre esa villa la sangre de las musas! ay un cirro es el ojo de una china desnuda que se perdió en el desierto íngrimo de su noche! yo sigo acá colgado de una estrella: no lloverá jamás la oscura sangre sus líricas proezas su impaciencia
(poeta apátrida) siempre quiso ser extranjero en alguna parte viajó mucho adquirió máscaras, fetiches botellas de colores enseñas de otros mundos y perdió el humor ácido de aqui acentos retrecheros, divertidos por huir por hiperbóreo
(el asesino) cargada la pistola y afilado el puñal muy baja la boina, la gris (asordinadas palabras que la sangre no mancha los testigos no ven la victima no puede sobrevivir jamás a las palabras)
(el fotógrafo) cruzar la luz la corta distancia de un close-up de palabras que se agrandan cuyos ojos y bocas invaden el papel como un retrato que besa
(poetisa menor) eres la poetisa menor de la antología te invento: no mereces el menor comentario entre dos fechas olvidada estarás mejor apócrifa, ninguna
(la prostituta) por un siglo de oro por un libro de poemas por un soneto por una cuarteta por un verso de Góngora por una palabra por una sola letra era capaz de darse toda en las más humillantes posiciones
(poeta rico) compró un rolls amobló un penthouse tuvo un bar con escoceses y champaña encuadernó a Homero en piel de nutria y qué pasó para inspirarse tuvo que ir a pie arrendar baratas buhardillas beber ron amargo en las tabernas y olvidar a los clásicos
(poeta pobre) compró una olla pero no hubo nada que guisar en ella compró una sopa concentrada la cocinó en la olla para toda la familia no hubo nunca una cena más digna del poema no hubo nunca una sopa más anodina para el hambre de toda la familia
(el alquimista) apaciguad este metal E. Pound trasmutó el oro en barro en ataúd el árbol el aire en nada el hierro lo hizo daga orinosa noche el día a ti, otra pero lo transcendente hacía mejores días quedó igual o peor el mal está en el barro y en el oro
(el voyeur) mirar de frente el sol hasta que rápido se diluya la cera entre las manos
(poeta joven) para que al menos en sus versos no envejeciera nada ni el amor, ni sus cuitas ni el cuidado para evitar que el tiempo borrara a sus amantes a los veintitrés años sin haber logrado la obra dejó de escribir
(poetisa entrada en años) una poetisa entrada en años para poder desnudarse ante su amante prefiere el claroscuro no porque con los años la carne haya venido a transformar su piel en luna llena sino porque la penumbra distrae su memoria de días luminosos aunque ahora ha aprendido a amar de veras aunque su corazón -fruta maciza- foguee al más rebelde encienda al más pintado

 

 

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