Leonardo Alezones

Alice blue gown

 

John Tenniel: Alicia

 



ALICE BLUE GOWN 

el castillo de alicia guarda un naipe de hueso
una astilla que anduvo su corazón
al que le bastaba amasar la tierra
posando dulcemente la luz en sí 
la misma al descubrir un esqueleto en la fronda

mariposa qué delicado es tu camino en el paisaje
para acercarte a su blancura
la de una luna atrapada en un balde
donde anoche me bajaron el quebranto

sueños de verdes páramos y altas sonrisas
que aún saben de mí niña
cuando nació pegada a un azulejo
que la hizo morir de tristeza al nacer

lo que no saben de ella es que la obsesiona
la idea de seguir a un conejo para encontrar 
a su hermana menor
pues se me parte el corazón al explicarle
haberla perdido en un juego de barajas con jesús

quién conoce la carta tatuada bajo mi camisón de oro
por esos días mis pisadas fueron agrias 
como leche cuajada en el monte
sólo alicia sabe sentir dolor igual que nosotros 

tal vez si apuesto con ella podré lamentarme
sobre un buen par de tetas
y no girarán las rosas entumecidas por el sol
rojas con cada reina decapitada y ultrajada en la vida


PÁJARO ANTIGUO una vida no basta el fuego se encargará de la memoria elevándose por encima del oxígeno hasta apagarse como el pájaro antiguo quemando el tronco de un árbol y fauno lo mira entre las hojas muertas las que arden ante su llama inexplicable con la misma gracia del rocío a contraluz elude la brisa en el tornado desde un ala finamente terminada por la llama que iluminó los campos de trigo ya al fin del abrazador recuerdo de su partida las ninfas reanudan la música de las esferas haciendo estallar la ceniza en resurrección
A SILENCIOS cada vez que voy en busca de una revelación la página aparece traída por los ángeles desertores colgándose de mi espíritu con ganchos de carnicería helados tan dorados como el semen de un abuelo él fue rey antes de enloquecer mirándolos fijamente beneficiándolos para reír al fin diciendo que se trataba de aves de corral teme que no te asusten un día siente su aleteo dentro del estómago un hambre de llenar los espacios sangre plumas la luna son insuficientes al llegar a la casa donde ningún techo sostiene estrellas cuando callas todo lo escrito
TAROT dicen que con el tiempo te conviertes en lo que haces y no quiero ser un poema para estar cargado de nostalgias ni mucho menos seguir lleno de horizontes debiendo recorrer todos los que hice míos durante la eternidad prefiero ser una carta de tarot anunciar al niño el camino hasta el erotismo oculta bajo la manga del brujo colorida cuan la muerte de ese pájaro más tropical que lo que talaron en mi semblante
ANÓNIMO ningún hombre ha sido capaz de forjar su sol todos han caído bajo el látigo de la aurora en espera del favor de los dioses unos querrán meterlo en los costados del ángel para irrumpir con ese calor en la ciudad durmiente de las pieles que se apartan durante las vetas de mármol


 

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