José Antonio Antón Pacheco

Un solo libro


 

Pablo Picasso: Mujer con libro

 


 

Un solo Libro, un solo Argumento y una sutura invisible que entreteje los significados.

Y no sólo el mundo es un lenguaje que se nos dona para su interpretación -palacio del que tenemos que saber cuál es la llave que nos da acceso-, sino también un único y mismo argumento.

Y el mismo argumento que se repite en todas las lecturas, interpreta el enigma.
Y cada fragmento es la respuesta a la voz secreta que convoca.

Pues entretejen un solo libro, suturan un único poema, proclaman un mismo argumento:

el hablar concreto, de persona a persona, con el que Swedenborg figura el mundo;

la plenitud del lenguaje como plenitud de la conciencia, perpetuo ejemplo de Juan Ramón;

los descubrimientos de Saint John Perse, nuevo adán que nombra, conductor de caravanas por desiertos innominados;

Bécquer, discurso de sombras;

y Henri Corbin, abriendo continuamente el Libro por donde descienden y ascienden -cual escala de Jacob- símbolos;

y brota en el instante la palabra, y un testigo: Louis Massignon;

tienen cada uno de ellos algo que proclamar: Mircea Eliade, el bosque y la noche;

el pozo proclama el desierto, ávido de agua que empape el silencio y de alfaguara que convierta la arena en escritura feraz;

Borges, resumiendo; y D`Ors, a modo de rúbrica, y tantos otros, y tantas páginas.

Y es que la escritura es la corona de los significados. Escritura es el dibujo del vuelo del alcatraz, igual que el rasgo de la glosa. Pues de glosa hay abundamiento:
Fray Luis glosa a Job (por ejemplo), de la misma manera que el alcatraz traza su glosa en el cielo, y de la misma manera que la serpiente escribe su sierpe en el desierto (o como Confucio comenta el Libro de las Odas).

Y porque se oye un rumor en la zarza, Filón reescribe la historia de los emigrantes y de los zahoríes.


 

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