Entra primero la corte de Palmerín con estos personajes: Emperador, Emperatriz, Flérida, Artada, Amandria, Primaleón, Don Robusto. Y después de sentados éstos, entra Don Duardos a pedir campo al Emperador con Primaleón su hijo, sobre el agravio de Gridonia, diciendo:
Don Duardos
Famosíssimo señor, vuessa sacra magestad sea enxalçada, y biva su resplandor tanto como su bondá es pregonada. Y los dioses immortales os den gloria 'n este mundo y en el cielo, pues sobre los terrenales sois el más alto y facundo de este suelo. Vengo, señor, a pedir lo que no devéis negar, que vuesso estado es por la verdad morir, y la verdad conservar con cuidado, porque sois suma justicia. que es hija de la verdad; de tal son, que por ira ni amicicia no dexe vuessa magestad la razón. Porque, si con muestra de rey vendiéredes después, señor, falso paño, vos os quedaréis sin ley, y será emperador el engaño. Gridonia, señor, está agraviada en estremo, y de manera que de pesar morirá, y, pues, señor, esto temo... ¡Dios no quiera!Emperador
Esforçado venturero, muestra el razonamiento que havéis hecho, que sois más que cavallero.Don Duardos
No soy más que quanto siento este despecho. Primaleón le mató a Periquín, que ella amava como a Dios; ansí que a ella herió, y, aunque con uno lidiava, mató dos.Primaleón
¿Vos venís a demandallo?Don Duardos
¿Por ventura sois, señor, Primaleón?Primaleón
Yo soy.Don Duardos
Pues vengo a vengallo si el señor Emperador no ha passión.Emperador
Cavallero, mal hazéis, quienquiera que vos seáis.Don Duardos
¿Por qué, señor?Emperador
Porque razón no tenéis, y vuessa muerte buscáis, y no loor.Don Duardos
Mucho sonada es la fama del vuesso Primaleón, mas no dexa de ser hermosa la dama Gridonia, que con razón de él se aquexa.Primaleón
Ahora lo veréis presto, si tiene razón, si no.Don Duardos
Ya se tarda: ¡que las armas juzgan esto!Primaleón
Ora, pues, ¡ver quiero yo quién las aguarda!
Flérida
¡A paz, a paz cavalleros!, que no son para perder tales dos; y vuessos braços guerreros cessen, por me hazer plazer y por Dios. Y a vos, hidalgo estrangero, pido por amor de mí, sin engaño, que vos seáis el primero que no queráis ver la fin de este daño.Don Duardos
Señora, luego sin falla, no por temor, ni por Dios, soy contento, porque más fuerte batalla contra mí traéis con vos: yo lo siento. ¡Oh admirable ventura!: que en medio de una cuestión, en estremo hallé otra más escura guerra, de tan passión que la temo.Flérida
¿Ansí, noble cavallero, os vais, sin más descobrir?Don Duardos
Yo vendré. Cobraré fama primero, si amor me dexa bivir; mas ¡no sé!...Flérida
Diviérale preguntar su nombre, por lo saber, y hize mal.Artada
Si no es el Donzel del Mar, Don Duardos deve ser, que es otro tal.
Camilote
¡Oh Maimonda, estrela mía! ¡Oh Maimonda, frol del mundo! ¡Oh rosa pura! ¡Vos sois claridad del día! ¡Vos sois Apolo segundo en hermosura! Por vos cantó Salamón el cantar de los cantares namorador: sus canciones vuessas son, y vos le distes mil pares de cuidados.Maimonda
Todo loor es hastío en la prefeción segura y manifiesta: bien basta que en ser vos mío se prueva mi hermosura bien compuesta.Camilote
¡Bien dezís!Maimonda
Mas, ansí es.Camilote
Esperad, señora mía.Maimonda
¿Qué, señor?Camilote
Diana hermosa es, pero quiere cadaldía su loor. Y las diesas soberanas muestras sañas y terrores a deshora, quando las lenguas humanas no publican sus loores cada hora. Pues bien manifiesta y clara es la hermosura de ellas y el valer, ¡pues a vos no se compara ni ellas, ni las estrellas, a mi ver!Maimonda
Ni el mundo, por mi vida.Camilote
Pues dexaos loar, señora.Maimonda
¿Para qué?Camilote
Porque es cosa sabida que quien ama y no adora no tien' fe ¡Si esto fuesse lisonjaros. como muchos que han mentido a sus esposas! Mas esso me da miraros que ver un vergel florido con mil rosas.Maimonda
Ansí me dize el espejo, de essa propria manera de essos prados.Camilote
Señora, es mi consejo de tomar la delantera a esforçados. A Costantinopla vamos, señora, al Emperador Palmerín. Allá quiero ir: ¡veamos lo que vuestro resplandor obra en mí! Yo porné esta grinalda sobre vuessa hermosura, que es sobre ella; veremos, ¡oh mi esmeralda! quién dirá que ama figura tanto bella.Maimonda
¡No es mucho que vençáis, teniendo tanta razón!Camilote
A esso os vo, que cada vez que miráis matáis de pura afición a aquel que os vio.Maimonda
Ya un ángel me dixo esso...Camilote
¿Estando solos?Maimonda
Sí, señor.Camilote
¿Apartados?Maimonda
Era ángel, ¿y pésaos de esso?Camilote
Siempre me da vuesso amor más cuidados. Pídoos que no habléis ni con ángeles, señora, de essa suerte. Si no, ahorcarme haréis, y vos seréis causadora de mi muerte.Maimonda
Vamos a donde queréis. Celos no los escusáis, que el que ama recela, como sabéis, quanto más vos que amáis a tal dama. Dezidme, señor, os pido, ¿es mayor dolor celar con razón, o mayor no ser querido?Camilote
No ser querido y amar es gran passión.
¡Claríssimo Emperador!
sepa vuestra magestad
imperial,
que esta donzella es la frol
de la hermosura beldad
natural.
Emperador
¿Cúya hija es, si sabéis?
Camilote
Hija del Sol es, por cierto.
Emperador
¡Bien parece!
¿En qué intención la traéis?
Camilote
Por mostrar por quien soy muerto
qué merece.
Emperador
¡Cobrastes alta ventura!
¿Qué años havrá ella?
Camilote
Daré prueva
que, a poder de hermosura,
el tiempo bive con ella
y la renueva.
La primera vez que la vi,
crea vuessa magestad
imperial,
que dixe: «¡Oh triste de mí;
atajada es mi edad
por mi mal!»
Empero, señor, será
muchacha de quarenta años,
mas no menos.
Emperador
¿Y que es vuessa quánto haverá?
Camilote
Señor, míos son los daños,
no agenos.
Pero ella no tien' cuya,
y aunque vengo con ella
como suyo,
suyo soy, y ella suya,
y en ver cosa tan bella
me destruyo.
Y demás de su beldá,
los hados la hizieron dina
de gran fiesta,
de suerte que no está
'n el mundo muger divina
sino ésta.
Pedíla a los aires tristes
que la ayudaron a criar;
respondieron
con las tormentas que vistes
quando las islas del mar
se hundieron.
A la nieve la pedí,
que del sol y también de ella
se formó;
díxome: «Vote d'ahí,
que quien pudo merecella
no nació».
No le hazéis, damas, a ésta
la devida cerimonia
a vuessa guisa.
Amandria
Señoras, ¡qué cosa es ésta!
Artada
Ésta deve ser Gridonia
o Melisa.
Flérida
Parece a la reina Dido,
y Camilote a Eneas!
Artada
¡Sí, a osadas!
Flérida
¡Espantado es mi sentido!
¿Quién hizo cosas tan feas,
namoradas?
Emperador
Son los milagros de amores
maravillas de Copido.
¡Oh gran Dios,
que a los rústicos pastores
das tu amor encendido,
como a nos!
Y a Camilote haze
adorar en essa muerte,
por mostrar
que haze quanto le plaze
y que nadie no le es fuerte
de acabar.
Tales fuerças no tuvieron
otros dioses poderosos,
que haze ser
a los que nunca se vieron
enamorados desseosos,
sin se ver.
Estos son amores finos
y de más alto metal,
porque son
los pensamientos divinos,
y también es divinal
la passión.
Los amores generales,
si dan tristeza y enojos,
como sé,
aunque sean speciales,
primero vieron los ojos
el porqué.
Mas el nunca ver de vista
y ser presente la ausencia,
y conversar.
es tan perfecta conquista
que traspassa la excelencia
del amar.
Camilote
Todo esso padeció
mi coraçón dolorido,
que por fama
de esta dama se perdió,
y sin verla fuí ardido
en biva llama.
Maimonda
Dezidme, por vuessa vida,
quando me vistes, ¿qué vistes?
Camilote
Vi a Dios,
y la campaña tañida
de la fama, que hezistes
para vos.
Amandria
¡No podía menos ser,
porque es una Policena!
Artada
¡Tal es ella!
Camilote
Bien podéis escarnecer,
mas, ¡juro a Dios!, que ni Elena
fue tan bella.
Artada
¡Algo será más hermosa
Flérida!
Camilote
¿Quién? ¿Aquélla?
¡Assaz de mal!
¡Por Dios, vos estáis donosa!:
comparáis una estrella
a un pardal.
Don Robusto
¡Mucho os desmandáis vos!
Camilote
¿Queréislo vos demandar?
Don Robusto
¿Sois cavallero?
Si lo sois, juro a Dios
que os haga yo tomar
majadero.
¿Y en Flérida habláis vos?
Nadie es dino de vella
ni osamos,
porque nos defende Dios
que no pensemos en ella,
que pecamos.
Y manda, no sé por qué,
que, por do vaya o esté,
la tierra sea sagrada,
y sea luego adorada
la pisada de su pie.
¡Oh herege entre barones!
¿Puede ser mayor locura
que la excelsa hermosura
compararla con tisones,
contra Dios, contra natura?
Camilote
Ante que hayamos enojos,
cavallero, abrí los ojos,
que devéis tener lagaña
y veis por tela d'araña:
¡cúmpleos poner antojos!
Don Robusto
¿A qué tengo de mirar?
Camilote
La belleza de Maimonda,
que en la tierra, a la redonda,
no se halló nunca su par
ni señora de su suerte.
Don Robusto
Más cercana os es la muerte
que la verdad, cavallero.
Camilote
Yo he sido tan certero
que os juro que os acierte.
Don Robusto
Decid antes que os conquiste,
con los hinojos hincados,
la oración de los ahorcados,
que es ell anima Christe,
por vuessa ánima y pecados.
Camilote
¡Oh Maimonda, mi señora,
vos que quitáis el recelo!
Don Robusto
Yo os juro a Dios del cielo
que presto la dexéis ora.
Camilote
¡Vos ya no sois don Duardos,
ni menos Primaleón
no seréis!
Don Robusto
Ni soy de los más bastardos
en esfuerço y coraçón,
como veréis.
Y devéis por honra vuessa,
pites de morir tenéis cierto
de esta trecha,
buscar luego antes de muerto,
el que os haga la huessa
muy bien hecha.
Camilote
¿Ansí?
Don Robusto
¡Sí, don salvaje!
Camilote
Muy alto, esclarecido
Emperador:
yo nunca sofrí ultrage,
sino sólo ser vencido
del amor.
Cogí en bravas montañas
esta grinalda de rosas,
por hazaña,
entre diez mil alimañas
muy fieras, muy peligrosas,
¡cosa estraña!
Y pues a tan peligrosa
ventura, de buena gana
me ofrecí,
la doy a la más hermosa
que nació en la vida humana
hasta aquí.
Y qualquiera cavallero
de esta corte, que dexiere
que su dama
la merece por entero,
salga, y muera el que moriere,
por la fama.
Y aún qualquier que dixiere
que a Flérida conviene
más que a ella,
yo le haré conocer
que miente con quanto tiene,
delante ella.
Don Robusto
Yo os lo quiero combatir.
Camilote
¿Vos, señor Emperador,
dais licencia?
Emperador
Sí doy, y allá quiero ir
ver el campo y el loor
y la sentencia.
Olimba
¿Quánto tiempo ha, señor don Duardos, que partistes?Don Duardos
No lo sé, porque el amor en la cuenta de los tristes siempre yerra. Después que a Flérida vi, quando con Primaleón combatía, perdí la cuenta de mí, y cobré esta passión que era mía. Alcançó par a su hermano; trúxome guerra consigo sólo en vella, tal, que no es en mi mano haver nunca paz comigo ni con ella. Dezidme, señora ifanta: Flérida, ¿Cómo la haveré?Olimba
Con fatiga, porque es su gravedad tanta, mi señor, que yo no sé qué os diga. Mas es esso de hacer que vencerdes a Melcar en Normandía, ni quando fuistes prender a Lerfira en la mar de Turquía; ni matarles al soldán de Babilonia, que matastes y tan presto, por librardes de afán Belagriz, como librastes: ¡más es esto!Don Duardos
Essa guerra es ya vencida. ¡En ésta quería esperança de vencer!Olimba
No la tengáis por perdida. que lo mucho no se alcança a bel plazer. Muchos son enamorados y muy pocos escogidos, que amor, a los más altos estados, aunque los haga abatidos, es loor. Dígolo porque si a Flérida amáis, como havéis contado y referido, cúmpleos mudar la vida y el nombre y el estado y el vestido.Don Duardos
Y aún el ánima mía mudaré de mis entrañas al infierno!Olimba
Si amáis por essa vía, haréis las duras montañas plado tierno. Iros hes a su hortelano, vestido de paños viles, con paciencia, de príncipe hecho villano, porque las mañas sotiles son prudencia, y assentaros hes con él, después que le prometiéredes provecho, y avisaron hes de él, que no sinta en lo que hizierdes vuesso hecho. Llevad estas pieças de oro y esta copa de las hadas preciosas; ternéis las noches de moro y ternéis las madrugadas muy llorosas. Hazed que beva por ella Flérida, porque el amor que le tenéis a ella, os terná ella, y perdida de dolor la cobraréis.Don Duardos
A los dioses inmortales suplico, señora mía, suplico, señora mía, os den gloria, y aministren a mis males camino, por esta vía, de vitoria.Olimba
¡Amén!, y ansí será, porque en Venus confío, mi señora, que lo que suele hará, y le embiaré el clamor mío cada hora.
Julián
¡Costanza Roiz amada!Costanza
Mi Julián, ¿qué mandáis?Julián
Que miréis cómo regáis, que estragáis la mesturada, que esta huerta me tiene la vida muerta.Costanza
¡Amargo estáis!Julián
¡Topad presto!
Costanza
Mi amor, ¿qué fue ahora esto?Francisco
No sé quién llama a la puerta.Julián
Mi fe, sea quien quisiere, ¡monda, acaba norabuena, ve, abaxa la melena!Francisco
¡Para'l ruin que tal hiziere! Vaya Juan.Juan
Primero vendrá del pan y tocino una pieça, que yo baxe la cabeza.Julián
¡Ve, apaña el açafrán!Juan
¡Cuerpo de Dios con la vida! Pues tengo el nabo regado y el rosal apañado, ¿no mereço la comida?Julián
Es plazer. Mirad, señora muger.Costanza
¿Qué miráis, mi corderito?Julián
¡Quán ufano y quán bonito está el pomar donde ayer!Costanza
¡Oh, qué cosa es el verano!Julián
Mirad, mi alma, el rosal cómo está tan cordeal y el peral tan loçano.Costanza
¡Quán alegre y quán florido está, señor mi marido, el jazmín y los granados, los membrillos quán rosados, y todo tan florecido! Los naranjos y mançanos... ¡alabado sea Dios!Julián
Pues más florida estáis vos.
Francisco
Padre, ¿no oís batir a la puerta ha ya un mes?Julián
Algo vienen a pedir.
¿Quién está ahí?
Don Duardos
¡De par es!
Julián, por Dios os ruego
que abráis.
Julián
Si abrería,
mas Flérida vendrá luego.
Don Duardos
Pues, Julián, yo os dería
cosas de vuesso sossiego
y descanso y alegría.
Julián
Esperad, y llamaré
la señora mi muger,
que, si es cosa de plazer,
solo no lo quiero ver,
porque no lo gustaré.
Costanza Roiz, vení acá,
que sin vos soy todo nada.
Catad, señor, que esta entrada
nunca se dio ni dará,
que esta huerta es muy guardada.
Pero ¿dónde sois, hermano?
Don Duardos
D'Inglaterra.
Julián
¿Y qué mandáis?
Don Duardos
Querría ser hortelano
si vos me lo enseñáis;
y quiero dezirlo llano:
en esta huerta, señor,
está terrible tesoro
que infinitas peças d'oro,
y sólo yo soy sabidor:
esto es cierto.
Hagamos un tal concierto
que me tengáis simulado,
y de vos perdé el cuidado
si tenéis esto encubierto.
Julián
A la infanta ¿qué diremos
se os viere aquí andar?
Costanza
Por hijo puede passar,
Julián le llamaremos.
Vendrá ora,
y yo le diré: «Señora...»
Y lo demás quiero callar.
Bien podéis aquí andar,
y vengáis mucho en buen hora.
Don Duardos
¡Huerta bienaventurada, jardín de mi sepultura dolorida, yo adoro la entrada, aunque fuesse sin ventura la salida!
Flérida
¡Oh quánto honran la tierra los cavalleros andantes esforçados!Amandria
Mucho enamora su guerra, y aborrecen los galanes regalados.Flérida
¡Oh, qué grande cavallero!Artada
¿Quál, señora?Flérida
El que hirió a Primaleón.Artada
No vino tal venturero a la corte, ni se vio tal coraçón.Amandria
¿Supo, señora, quién era?Flérida
Nunca se me quiso dar a conocer, mas, a según su manera, gran señor, a mi pensar, devía ser.Artada
¡Quán fuertemente lidiava!Amandria
¡Oh, cómo se combatía apresurado!Flérida
¡Qué ricas armas armava y quán mañoso lo hazía y quán osado!
Costanza
Dios bendiga a vuessa alteza y os de mucha salud, y logréis la juventud sin fatiga ni tristeza. Estas rosas son de las más olorosas.Flérida
Serán de casta d'Hungría. Mas, dezidme, ¿no es día hoy de hazer afán? ¿Dónde es ido Julián y toda su compañía?Costanza
No es día de holgar, sino donde hay plazer: un hijo nos vino ayer, que nos quitó gran pesar.Flérida
¡Bendígaos Dios! ¿Otro hijo tenéis vos?Costanza
Veinte años haze este mes.Flérida
Pues que vuesso hijo es, dezilde que venga a nos.Costanza
Viene roto; hasta mañana no osará parecer.Flérida
El hombre queremos ver, que los paños son de lana.Costanza
¡Julián, mi hijo, mi diamán!, llámaos la Princesa Flérida.
Don Duardos
¡Mas diesa que todos alabarán! ¿Quál corazón osa ahora, es tan disforme visage y vil figura, ir delante una señora tan altísima en linage y hermosura? Y vos, mis ojos indignos, ¿quáles hados os mandaron, siendo humanos, ir a ver los más divinos que los dioses matizaron con sus manos?Flérida
¿Ha mucho que eres venido? ¿En qué tierras andoviste, Julián? ¿No hablas?Artada
¡Está corrido!Flérida
¿Quánto havía que fuiste?Amandria
¿Quieres pan?Artada
¡Bendiga Dios el niñito. cómo es bonito y despierto! ¿no lo veis?Amandria
Busquémosle un paxarito. Éste ni vivo ni muerto, ¿para qué es?Artada
¡El sí aprovechará para bestia d'atahona!Amandria
¡Con retrancas!Artada
¡Quán despacio molerá!Amandria
¡O espulgará la mona por las ancas!Artada
Mas, ¡echémosle a nadar en el tanque!Amandria
¡Bien será!Artada
¡Suso, vamos!Flérida
¿Por qué no quieres hablar?Artada
Señora, ¡él hablará si lo echamos!Don Duardos
Señoras, quando el corazón del esfuerço tiene mengua, ya se piensa que, de fuerça y con razón, será turbada la lengua y suspensa. Porque yo vide a Melisa esposa de Recendós, ue Dios pintó; vi Viceda y Valerisa, por quien el rey Arnedós se perdió. Vi la hermosa Griola, Emperatriz d'Alemaña, y sus donzellas; vi Gridonia, una sola imagen de gran hazaña entre las bellas. Y si Silveda y Finca, graciosíssima señora mucho linda: vi las hijas de Tedea y vi la ifanta Campora y Esmerinda. Mas, con vuessa hermosura, parecen moças d'aldea, con ganado; parecen viejas pinturas, tinas damas de Guinea, con brocado. Son unas sombras de vos y figuras de unos paños de Granada, y tales os hizo Dios, que, aunque esté mundo mil años, no es nada.Flérida
¿Viste a Primaleón en los reinos estrangeros, y sus famas?Don Duardos
No es de mi condición de mirar a cavalleros, sino a damas.Artada
¿En ti se entiende mirar?Don Duardos
Conosco, señora mía, que soy ciego, ni también puedo negar que, ciego, sin alegría ardo en fuego.Flérida
Deves hablar como vistes, o vestir como respondes.Don Duardos
Buen vestido no haze ledos los tristes.Flérida
¡Oxalá tuviessen condes tu sentido! Anda, vete agasajar con tus padres y hermanos, por los quales holgaré de te amparar.Don Duardos
Beso vuessas altas manos divinales.Flérida
Vete, con la bendición, a comer cebolla cruda, tu manjar.Don Duardos
¡Quien tiene tanta passión, todo comer se le muda en sospirar!
Artada
El bovo muy bien assenta sus razones, y dirán sin letijo, si lo mira quien lo sienta, que no hizo Julián aquel hijo.Amandria
Venida es la noche escura: váyase vuessa alteza.Flérida
Aquel tal que lamenta su ventura y exclama su tristeza... ¿de qué mal?Amandria
Es un modo de hablar general, que oís dezir a amadores, que a todos veréis quexar, y ninguno veréis morir por amores. Julián, sin saber qué es, quiere ordenar también de quexarse, y muchos tales verés: mas querría ver alguien que amase. Si alguno al dios Apolo hiziesse adoración por su dama, y esto estando solo y llorando su passión, éste ama. Mas delante son Mancías: en ausencia son olvido: y el querer es amar noches y días, y quanto menos querido, más plazer.
Don Duardos
Toda esta noche, señor, me conviene trabajar, que el tesoro de noche quiere el lavor; yo me voy luego a cavar como moro.Costanza
Ora, andad con Dios, hermano. Yo quiero cerrar mi puerta bien cerrada. Las noches son de verano; aunque durmáis en la huerta no es nada. ¡Oh, señores tres reys magos que venistes de Oriante, por vuessos santos milagros, que ayudéis aquel bergante a buscar muchos ducados!Julián
Veníos acostar, señora.
«Soledad tengo de ti, ¡oh, tierras donde nascí!»Costanza
¡Ay, mi amor, cantalda ahora!
Julián
«Soledad tengo de ti, ¡oh, tierras donde nascí!»
¡Bien solía yo mosicar
'n el tiempo que Dios querría!
Costanza
Como os oyo cantar
llórame ell ánima mía.
Julián
Vámonos ora acostar.
Don Duardos
¡Oh, palacio consagrado! pues que tienes en tu mano tal tesoro, devieras de ser labrado de otro metal más ufano que no oro. Huvieron de ser robines, esmeraldas muy polidas tus ventanas, pues que pueblan serafines tus entradas y salidas soberanas. Yo adoro, diosa mía, más que a los dioses sagrados, tu alteza, que eres dios de mi alegría, criador de mis cuidados y tristeza. A ti adoro, causadora de este vil oficio triste que escogí; a ti adoro, señora, que mi ánima quesiste para ti. No uses de poderosa porque diziendo te alabes: «yo vencí»; ni sepas quánto hermosa eres, que si lo sabes, ¡ay de mí! ¡Oh, primor de las mugeres, muestra de su excelencia, la mayor! ¡Oh, señora, por quien eres, no niegues la tu clemencia a mi dolor! ¡Por los ojos piadosos que te vi 'n este lugar, tan sentidos, claríficos y lumbrosos, dos soles para cegar los nacidos, que alumbres mi coraçón, oh, Flérida, diesa mía, de tal suerte, que mires la devoción con que vengo en romería por la muerte! Tú duermes, yo me desvelo, y también está dormida mi esperança. Yo solo, señora, velo, sin Dios, sin alma, sin vida y sin mudança. Si el consuelo viene a mí, como a mortal enemigo le requiero: «Consuelo, vete d'ahí, no pierdas tiempo conmigo, ni te quiero». Esto es ya claro día. Darles he de este tesoro, porque el mío es Flérida, señora mía, de cuyo dios yo adoro su poderío.
Julián
Mala noche havéis llevado, harto escura, sin lunar.Don Duardos
Y sin plazer.Costanza
Vuesso almoço está guisado.Don Duardos
Trabajar y sospirar es mi comer. Veis aquí lo que saqué aquesta noche primera.Julián
¡Oh, qué cosa! ¡Pardiez, aína diré que no es Flérida en su manera tan hermosa!Don Duardos
¡Ay, ay!Julián
¿Venís cansado?Don Duardos
Mi coraçón lo diría si osasse.Costanza
¿Comeréis un huevo assado, mi hijo, mi alegría? ¿O qué queréis que os asse?Don Duardos
No hablemos en comer: dexadme gastar la vida en mi tesoro. Esta copa ha d'haver Flérida, que es descendida de un rey moro, ésta le viene de herencia de sus agüelos pasados. Cumple a nos dársela por conciencia; y los trezientos ducados, para vos.Costanza
¡Oh, mi hijo y mi hermano, mi sancto descanso mío y de mi vida: Dios os truxo a nuestra mano, y fue por él, yo os fío, la venida! Su alteza vendrá ora, que ya acabó de yantar ha buen rato.Julián
¡Oh, Dios! ¡Quién tuviera ahora para os agasajar un buen pato!Costanza
Andad acá, hijos míos, y pornemos en recaudo lo que hallamos. ¡Dios sabe ora quán vazíos y sin blanca ni cornado nos hallamos! Vamos, hijo, a la posada. y descansaréis, siquiera, de la noche mala que havéis llevada: no faltará una estera en que os eche.
Flérida
¡Jesús!, ¿qué cosa es ésta? ¡No hazen hoy labor ni ayer!Artada
Terná ochavas la fiesta de su hijo y su amor, con plazer.Flérida
Amandria, por vida vuestra, que lo busquéis, y llamaldo.Amandria
Sí, señora.Flérida
Y si os hiziere muestra de poca gana, dexaldo por ahora.
Amandria
Dize la señora infanta que holgara de te ver trabajar.Don Duardos
No será su gana tanta quanto será mi placer de la agradar.Amandria
¿Sabes sembrar toda suerte?Don Duardos
Señora, soy singular hortelano; mas esta tierra es tan fuerte, que pienso que el trabajar será vano. Cavaré de coraçón y regaré con mis ojos lo sembrado: no cansará mi passión, porque mis tristes enojos son de grado.
Amandria
Señora, por mi salud, que yo no puedo entender hombre tal.Don Duardos
¡Oh, triste mi juventud, tú veniste a mi poder por mi mal!Flérida
¿De qué te quexas?Don Duardos
De Dios, porque no nos hizo iguales los nacidos, y, sin manzilla de nos, nos dio ojos corporales y sentidos. Los ojos para mirar, sentir para conocer lo mejor, alma para dessear, coraçón para querer su dolor.Flérida
¿Sabes ler y escrevir?Don Duardos
Señora, no soy acordado si lo sé.Flérida
¿Haste de tornar a ir?Don Duardos
Si me prendió mi cuidado, ¿a dó me iré?
Costanza
Señora, haze gran siesta. Coma vuessa Alteza de esta fruta mía, pues le plaze con mi fiesta.Flérida
Amandria, hazedme presta agua fría.
Amandria
¡Qué copa tan singular! ¿Vuessa es ésta?Costanza
Sí, señora, rosa mía.Amandria
¡Dios os la dexe lograr!Costanza
Mi hijo la truxo ahora de Turquía.Flérida
¡Oh, qué copa tan hermosa! Tal joya, ¿cuya será?Don Duardos
Vuessa, señora. Y no tan preciosa como es la voluntad que la dora.Flérida
¿Dónde la huviste, Julián?Don Duardos
En unas luchas reales la gané.Flérida
Quiérola, y pagártela han.Don Duardos
¡Si fuessen pagas iguales a mi fe!
Flérida
¡Oh, qué agua tan sabrosa! toda se m'aposentó 'n el coraçón. Y la copa, ¡muy graciosa! ¡Oh, Dios libre a quien la dio de passión!Don Duardos
Voy, señora, a trabajar. Dios sabe quán trabajado.Flérida
Mucho mejor empleado te devieras emplear. Tu figura, en tal hábito y tonsura, causa pesar en te viendo.Don Duardos
Pues aún quedo deviendo loores a la ventura.Flérida
¿No fuera mejor que fueras a lo menos escudero?Don Duardos
Oh, señora, ansí me quiero: hombre de baxas maneras; que el estado. no es bienaventurado, que el precio está en la persona.Artada
Señora, es hora de nona y de os ir a vuesso estrado.Flérida
Quédate adiós, Julián.Don Duardos
Yo, señora, no me quedo: también vo. Los cuidados quedarán; pero yo quedar no puedo: tal estó.Flérida
¿Adónde te quieres ir? No te vayas, por tu vida; tien sossiego. Y si te havías de partir, ¿para qué era tu venida, y irte luego?
Si Julián se partiesse,
por causa de nuestra vieja
pesam'hía
como si mucho perdiesse.
Artada
Si comigo se aconseja,
no se iría.
Julián
¿Queréis ora que os diga? Hermano, muy bien haréis que esta noche no cavéis ni os deis tanta fatiga. Cenaremos, y, antes que nos echemos, tomaremos colación.Don Duardos
Ni yo ni mi coraçón no cumple que reposemos. Hora es que os acojáis; voy a cavar mi riqueza, no que descubra tristeza los secretos de mis ais.
¡Oh, floresta de dolores,
árbores dulces, floridos,
inmortales:
secárades vuessas flores
si tuviérades sentidos
humanales!
Que partiéndose d'aquí
quien haze tan soberana
mi tristura,
vos, de manzilla de mí,
estuviérades mañana
sin verdura.
Pues acuérdesete, Amor,
que recuerdes mi señora
que se acuerde
que no duerme mi dolor,
ni soledad sola una hora
se me pierde.
Amor, Amor, más te pido:
que cuando ya bien despierta
la verás,
que le digas al oído:
«Señora, la vuessa huerta...»,
y no más...
Porque, Amor, yo quiero ver,
pues que dios eres llamado
divinal,
si tu divinal poder
hará subir en borcado
este sayal:
que, para seres loado,
a milagros te esperamos,
que lo igual
ya sin ti se está acabado.
Por lo impossible andamos:
no por ál.
Alborada, a ti adoro.
¡Oh, mañana, a ti loamos
de alegría!
Quiero llevar más tesoro,
y contentar a mis amos,
que es de día.
Flérida
¡Oh, Artada, mi amiga, llave de mi coraçón! tal me hallo, que no sé cómo os diga ni calle tanta passión como callo. Deziros quiero mi vida. No que de tal desvarío digo nada; mas es una alma perdida que habla en el cuerpo mío, ya finada. Bien os podéis santiguar de mí, que soy atentada del amor, y amor en tal lugar que no oso dezir nada, de dolor. Esconjuradme, y sabréis de esta ánima que os digo ya defunta, quién era y de cúya es: dirá que del enemigo toda yunta.Artada
No entiendo a vuessa alteza.Flérida
Ni yo quisiera entender a Julián.Artada
¡Jesús!, y vuessa grandeza, vuesso imperio y merecer, ¿qué le dirán?Flérida
Mas ¿qué haré?Artada
¿Qué haréis? Tenéis príncipe en Hungría y en Francia, que vos muy bien merecéis, y príncipe en Normandía, que es ganancia. Tenéis príncipe en romanos, don Duardos en Inglaterra, gran señor, y todos en vuestras manos.Flérida
Julián me da la guerra por amor. Esta noche lo asseché y dixo que es cavallero, y no hortelano, sabed de él, por vuestra fe, qué hombre es, que crer no quiero que es villano.
Amandria
La Emperatriz, señora, vuessa madre, va a caçar. Embíaos a preguntar si iréis caçar ahora o si holgáis más 'n el pomar.Flérida
No es razón, que está en muda mi halcón y el açor desvelado, y, más, ido el mi amado hermano Primaleón.
Costanza
¿Ha hí açúcar rosado, señora, en vuessa casa?Flérida
¿Para qué?Costanza
Mi hijo está maltratado, que el coraçón se le abrasa.Flérida
No lo sé.Costanza
Dos vezes se ha amortecido.Artada
¡Si lo apalpa la tierra!...Amandria
Quien guardó ganado en sierra, en el poblado es perdido.Costanza
Es mi hijo muy sesudo. Nuesso Señor me lo guarde. Sospira de tarde en tarde, pero quéxase a menudo, que el ánima se le arde.Flérida
¿Qué será?Costanza
Señora, no sé qué ha; sus lágrimas son iguales a perlas orientales: tan gruessas salen d'allá.Don Duardos
Madre, ¿dónde iré cavar?, que no puedo estar parado ni sossiego. No se entienda descansar en mí, porque, descansando, muero luego.Costanza
Mas dexad, hijo, la açada, y mirad estas donzellas que aquí veis. Requebraos con Artada y hablad con todas ellas, y holgaréis.Flérida
Vamos passar los calores debaxo del naranjal.Don Duardos
Señora, ahí es natural: caerá flor en las flores.Flérida
¿De manera que siempre tienes ligera la respuesta enamorada?
¿No os digo yo, Artada,
que va honda esta ribera?
Artada
Señora, yo estó espantada.
Flérida
Tened vuessos instrumentos,
que pensativa me siento,
y de un solo pensamiento
nacen muchos pensamientos,
sin ningún contentamiento.
Yo sospecho
en el centro de mi pecho,
y mi coraçón sospecha
que esta cosa va derecha
para yo perder derecho.
Artada
Señora, ¿qué cantaremos?Flérida
Julián lo dirá presto.Don Duardos
Señoras, cantad aquesto: «¡Oh, mi passión dolorosa, aunque penes, no te quexes. ni te acabes, ni me dexes. Dos mil sospiros embío y doblados pensamientos, que me trayan más tromentos al triste coraçón mío. Pues amor, que es señorío, te manda que no me dexes, no te acabes ni te quexes!»Flérida
Mas, cantad esta canción: «Quién pone su afición do ningún remedio espera, no se aquexe porque muera».Don Duardos
Mas, podéis muy bien cantar: «Aunque no espero gozar galardón de mi servir, no me entiendo arrepentir».
No más, por amor de Dios,
que yo me siento espirar,
quién fuesse esclavo de vos!
Artada
Señora, para más holgar no son horas.Amandria
La música deve ser su madre de la tristura.Flérida
¡Oh, cuitada, quién me tornasse a nacer, pues me tiene la ventura condenada! Holgara de oír cantar: «Si eres para librar mi coraç de fatigas, ¡ay, por Dios, tú me lo digas!»Don Duardos
Por deshecha cantarán: «El gallo y el gavilán no se matan por la prea, sino porque es su ralea».Flérida
¡Adiós, adiós, Julián! Esta huerta te encomiendo por tu fe.Don Duardos
Mis ojos la mirarán, mas sospirando y gemiendo la veré.
Artada
¿Cómo vais ansí, señora?Flérida
No sé, llóranme los ojos de contino; y también mi alma llora, y son tantos mis enojos que me fino.
Don Duardos
¡Oh, mi ansia peligrosa, dolor que no tiene medio, pues busqué medicina provechosa, y con el mismo remedio me maté! Que si Flérida es herida de tal dolor como yo, tan estraño, oh, cuitada de mi vida! mi coraçón, ¿qué ganó en tal daño? ¡Oh, Olimba! ¿qué heziste?: que para remediarme, de mil suertes heziste a Flérida triste; y verla triste es matarme de mil muertes. La copa me echó en medio de un plazer que me desplaze y descontenta; pues, ahora, ¿qué remedio?, que lo que me satisface me atromenta. Oh, preciosa diesa mía. yo confiesso que pequé, señora, a ti, y por esso ell alegría del remedio que busqué es contra mí: conozco que fue traición. ¡Perdona, rosa del mundo, al que pecó, porque fue mi coraçón, que con gran querer profundo te erró!
Julián
«Éste es el calbi ora bi el calbi sol fa mellorado».Don Duardos
¡Quién tuviesse el tu cuidado, y no del triste de mí!Julián
¿Cómo os va, bon amí?Don Duardos
Cansado.Julián
Parece que havéis llorado.Don Duardos
Nunca tan triste me vi. No me hallo en esta tierra, y este tesoro me tiene; éste sólo me da guerra, que, cuando andaba en la sierra, hazía vida solene.Julián
Pues deveisos d'avezar a bivir entre la gente, y será bien de os casar en este nuestro lugar con una moça valliente. Quiéroos dar moça que tiene un telar y arquibanco de pino, afuera que ha de heredar una burra y un pumar y un mulato y un molino. No os burléis, hermano, vos: que la pide un calcetero y un curtidor o dos, y por aquí plazerá a Dios que saldréis de ser vaquero. Es moça baxa, doblada, es morena pretellona, graciosa, tan salada que no la mira persona que no quede enamorada. Es muchacha que havrá treinta años que tiene muelas. y, según holgada está. a la voluntad me da que escusadas son espuelas. Júroos, hermano mío. que os viene Dios a ver, que, aunque el padre fue judío, y su padre y su nacío, tiene muy bien de comer. Sí, por Dios, que no os miento.Don Duardos
Ios, Julián amigo: no habléis cosa de viento, que el cansado pensamiento harto mal tiene consigo.
Julián
¡Costanza Roiz, amor mío! ¡Ah, señora, vida mía!
Costanza
¿Qué me queréis, señor mío!Julián
Que sin vuessa compañía no tengo plazer ni brío. Estoyle diziendo yo que case con Grimanesa; pues que tanto bien halló y para nos lo cavó, que le demos buena empresa.Costanza
Si la moça no rehúsa, buen casamiento sería; mas es una garatusa que de mil otros se escusa que la piden cadaldía.Don Duardos
Fortuna, duélete de mí
y haze cuenta comigo:
no cobres fama por mí
de cruel, porque está aquí
el mi cruel enemigo,
quando yo la muerte pido?
¡Oh, mi dios, señor Copido,
loado seas por esto,
que a tal punto me has traído!
Julián
¿Qué dezís?
Don Duardos
Yo me entiendo.
Julián
¡Anda hombre por honraros
y ampararos y obligaros,
y aún vos estáis gruñiendo!
Por vida de esta mi amada,
que es la moça (¡y qué tal
moça!) machuela y doblada,
pescoço cuerto, amassada.
salada como la sal.
¡Y vos aún rehusáis
de casar con Grimanesa!
¡Oh, qué moça allí dexáis!
Don Duardos
Ruégoos mucho que os vais:
iré proseguir mi empresa.
Tres días ha que no viene:
guisándome está la muerte
mi señora.
Señora, ¿quién te detiene?
No sé cómo estoy sin verte
sola una hora.
Pues de darme eres servida
despiadosa batalla
y triste guerra,
y mi paz está perdida,
¡muerte, llévame a buscalla
so la tierra!
Que, quando Amor me prendió,
dixo: «Presto has de morir
por justicia».
Luego me sentenció,
y aluéngame el bivir
con malicia.
Dios de amor, ¿no te contentas
que te quiero dar la vida
'n este día,
la misma que tú atromentas?
¡Sácame la dolorida
alma mía!
¿Qué más quieres? ¡Oh, huerta,
desseo verte arrancada
donde estó!
¡Quema tu cierca y tu puerta,
pues estás tan olvidada
como yo!
Tu diosa, ¿por qué no viene
ver que este suyo se va
al infierno,
onde por su amor pene,
y la gloria será,
que es eterno?
Aquí do viene Artada:
del mal lo menos es bueno.
Ya siquiera
mi ánima atribulada
dirá el mal de que peno
y la manera.
Que no puede ser tan cruda
la donzella bien criada
per nivel,
que no sea más sesuda,
más secreta y más callada
que cruel.
Artada
Costanza Roiz, ¿qué es de ella?
Don Duardos
Señora, ¿qué la queréis?
Artada
Quiero rosas.
Don Duardos
Yo las cogeré sin ella.
¿De mí no las tomaréis?
Artada
¡Quántas cosas!
¿Queréisme hazer entender
quién sois y lo que buscáis
por aquí?
Don Duardos
Y la que os manda esso saber,
¿por qué no le preguntáis
qué es de mí?
¿Y por qué se ausentó
de dar vista al triste ciego
estrangero
que su alteza cegó?
Y ciego caí en el fuego
en que muero.
¿No hay más piedad ni ley
que matarme en tierras estrañas.
sin ventura?
¡Oh, Flérida, memento mei,
que se gastan mis entrañas
con tristura!
Artada
¿Cómo? ¿Señora tan alta
cabe en vuesso coraçón?
Don Duardos
'N ell alma está
toda sin ninguna falta;
y en ell alma, la passión
que me da.
Porque el triste coraçón
está ocupado con fuego
y con fe,
con sospiros, con razón,
con amores, con ser ciego:
y esto sé.
Pues ¿dó cabrá mi alegría?
¡Oh, mis dolores profundos!,
¡ay de mí!
¿Qué haré, soledad mía?
¡Oh, señora de mil mundos!,
¿qué es de ti?
en hablardes con Artada,
su querida.
Artada
Algo devéis descansar
Don Duardos
¿Por qué no viene a holgar
ha tres días?
Artada
De anojada
y arrepentida.
Llorando le oí dezir
que ha de mandar quemar
luego la huerta;
y no ha aquí de venir,
a ver si puede olvidar
esta puerta.
Don Duardos
¿No verná, por vuessa fe?
Artada
No, hasta ser sabidora
quién sois vos.
Don Duardos
Señora, esso, ¿para qué?
Soy suyo; ella es mi señora
y mi dios.
Artada
Ya Flérida es sabedor
que sois grande cavallero,
y, más, barrunta
que seréis grande señor.
Don Duardos
Quien tiene amor verdadero
no pergunta
ni por alto ni por baxo
ni igual ni mediano.
Sepa, pues,
que el amor que aquí me traxo,
aunque yo fuesse villano,
él no lo es.
Artada
¿Esso queréis vos que baste
para tan alta princesa
y de tal ley?
Antes que más ruegos gaste,
descobrid a aquella diesa
si soys rey.
Don Duardos
¿Qué merced me haría ella
si yo fuesse su igual
sin más glosa?
Flanqueza se espera de ella,
como diesa imperial,
milagrosa.
¿Para hazer merced se vela,
para piedad se atalaya
tal señora?
¿Para qué busca cautela
con el triste que desmaya
cada hora?
¿Y por qué, señora, me deshaze
si piensa ser yo el señor
que dezís vos?
Si no, ¿por qué no me haze
de nadia, por su loor,
pues es Dios?
Que si me pone en olvido
por nascer baxo vassallo,
y no señor,
será «correr al corrido»
y «al moro muerto matallo»,
que es peor.
Artada
El diablo os truxo acá,
que essas palabras no son
de villano.
No sé por qué os queda allá
quién sois 'n esse coraçón
inhumano!
Voyme, y no sé qué diga.
Don Duardos
Dezid que no sé quién so
ni qué digo,
ni qué haga, ni qué siga;
ni sé si soy hombre yo,
ni estoy comigo.
Dezilde que no tengo nombre,
que el suyo me lo ha quitado
y consumido;
y dezid que no soy hombre,
y si hombre, desventurado
y destroído.
Soy quien anda y no se muda,
soy quien calla y siempre grita
sin sossiego;
soy quien bive en muerte cruda,
soy quien arde y no se quita
de su fuego.
Soy quien corre y está en cadena,
soy quien buela y no s'alexa
del amor;
soy quien plazer ha por pena,
soy quien pena y no se aquexa
del dolor.
Y dezilde que, si soy rey,
sospiros son mis reinados
triunfales,
y si soy de baxa ley,
basta seren mis cuidados
muy reales.
Artada
¡El diablo que lo lleve! ¡Al diablo que lo doy, tan dulce hombre! El que a tanto s'atreve, alto es, si en mí estoy, el su nombre. Tengo de contar arreo a Flérida su passión de él que encobría, y lo que dize le creo: ella no lo ha de crer todavía.
Señora, con este termo
de la huerta,
Julián, de amor enfermo,
determinó declararse,
y vengo muerta.
Quanto habló se redunda
que por vos es hortelano
y no reposa.
Flérida
Yo no sé en qué se funda.
Artada
Señora, no es villano,
mas gran cosa.
Flérida
¡Oh triste! Dixéraos ora
quién es, porque, esto sabido,
terná medio.
Artada
No dize más, mi señora,
sino que es hombre perdido
sin remedio.
Mas, señora, vaya allá
sola vuessa señoría
y espere
si se le declarará
o con qué nueva osadía
la requiere.
Flérida
Si yo hallo que de hecho
me habla claros amores,
yo me fundo
que es ansí como sospecho
ser príncipe de los mayores
que hay en el mundo.
¡Quán alegres y contentos
estos árboles están!
En esto veo
que no son graves tromentos
los que sufre Julián
con desseo:
que en la cámara a do estó
veo llorar las figuras
de los paños
del dolor que siento yo,
y aquí crecen las verduras
con los daños.
Y mis jardines, texidos
con seda de oro tirado,
se amustiaron,
porque mis tristes gemidos,
teñidos de mi cuidado,
los tocaron:
y yo veo aquí las flores
y las agitas perenales
y lo ál,
tan agenas de dolores
como yo llena de males
por mi mal.
Don Duardos
No sé qué viene hablando
la mayor diesa del cielo
entre sí:
si mal me viene rogando,
ya los males son consuelo
para mí.
Si ruega a Dios que me dé muerte,
nadie tiene en mí poder,
sino ella;
y dichosa fue mi suerte,
pues muerte no puedo haver,
sino de ella.
Flérida
Julián, ve tú ahora
y cógeme una mançana.
Don Duardos
Lo que yo digo:
discordia queréis, señora.
¡Oh, mi guerrera troyana!
¡paz comigo!
La mançana que queréis,
aunque vos la merecistes,
vida mía,
es discordia que traéis,
con que ya me despedistes
d'alegría.
Flérida
¿Qué hablas? ¿Estás dormiendo?
¿Sueñas en la Troya ahora?
Don Duardos
Mas despierto
el sueño de vuesso olvido,
con que estos días, señora,
me havéis muerto.
Flérida
Se supiesse bien de cierto
que esso me dizes velando,
matarm'hía.
Don Duardos
Yo no hago desconcierto
en andaros contemplando
noche y día.
Diesa mía, no pequé
en adoraros, señora,
la hermosura.
¿Cómo contra ley ni fe
va aquel que os adora,
por ventura?
¿Adónde estuvo escondida
vuessa alteza, pues que sabe
mi passión?:
que piedad merecida
en tales señoras cabe,
de razón.
Flérida
Piedad tengo de ti,
que tu mal para sanar
no hay cura.
Don Duardos
¿Por qué, señora?
Flérida
Porque oí
que no se puede curar
la locura.
Don Duardos
Pues ¿qué haré, perdido el seso,
sin tener en tierra agena
cura en mí?
Pues pesad en justo peso
que por vos, reina serena,
lo perdí.
Y perdí el ánima mía,
si de perder yo ventura
sois servida;
perdí de ser quien solía
por la mayor hermosura
de esta vida.
Flérida
¿Quién solías tú de ser?
Don Duardos
De moço guardé ganado
y arava:
esto sé yo bien hacer.
Después dexé el arado
y trasquilava.
Después estuve a soldada
y acarreava harina
de un molino.
Flérida
Paréceme a mí, Artada, que este caso no camina buen camino.Don Duardos
Ya lo veo, alma mía; que es camino de dolor y de pesar.Flérida
¿Adónde hallaste osadía?Don Duardos
En el templo del Amor, sobre el altar.Flérida
Luego bien sospecho yo que no llega ahí villano.Don Duardos
¡Oh, mi Dios, no queráis saber quién so!: sed vos Roma, yo Troyano para vos. Sed para mí Costantino; aquel noble Emperador me sed, señora: y yo, la moça del molino, la que él hizo por amor Emperadora. ¡Oh, milagrosa señora, oh, milagrosa princesa divinal, no matéis quien os adora, que ninguna sancta diesa haze mal!Flérida
Vámonos d'aquí, Artada, de esta huerta sin consuelo para nos, ¡de fuego seas quemada, y sea rayo del cielo, plega a Dios! ¡Oh, hombre! ¿No me dirás, pues que me quieres servir, quién tú eres? Dímelo a mí no más; ya sola te lo quiero oír, si quieres.Don Duardos
Plázeme, con tal cautela, por hazer hechos discretos, que estemos sin sol, luna ni candela que descubran los secretos que hazemos. Será a horas y en lugar que estén solas las estrellas de presente, los árboles sin lunar y Artada allí con ellas sin más gente. Allí os descobriré quién soy, y seréis servida pues queréis no crer quién soy yo soy, por fe, que por vos tomé esta vida que me veis. Y si tenéis desconsuelo, pensando que pera enojaros esto quiero, juro a los dioses del cielo que solamente en miraros temblo y muero.
Artada
Señor, mudad el pelejo, id a vestir vuessos paños naturales: ella haverá su consejo que estes passos traen daños immortales.
Señora, ¿qué será aquí
si este hombre es cavallero
y no ál?
¿Para qué es, triste de mí,
dar por la vaca el vaquero
principal?
D'otra parte, ¿qué ha d'hazer,
salvo si es príncipe él
de Normandía?
Flérida
¿Y quién se havía de atrever
a mí, si no fuesse aquél
o su valía?
Artada
Paréceme mal, señora,
queremos hablar a escuras.
Flérida
Y a mí.
Artada
Yo duermo luego en la hora
que anochece, y sus dulçuras
bien las vi.
Flérida
¿Qué remedio?, que yo me fino
por saber quién es este hombre.
Soy perdida.
Ardo en fuego de contino
con ansias que no han nombre
ni medida.
Amandria
Camilote es muerto ya.Flérida
¿De verdad?Amandria
Sí, por cierto.Flérida
¿Quién lo mató?Amandria
Ninguno lo sabe allá. Maimonda, que lo vio muerto, luego ahuyó: va tras de ella el cavallero.Flérida
¿No es él de nuessa corte?Amandria
¡Para mayo!: es un príncipe estrangero. Tan presto le dio la muerte como un rayo.Flérida
¿De qué estatura será?Amandria
Del cuerpo de Julián, y ansí hermoso. Algunos dizen allá que es el Cavallero del Can, el famoso.Flérida
Assentaos y holguemos. Cantad algo, mis doncellas, todas vos, que cedo al son de los remos fenecerán las querellas de los dos.
Artada
Acuérdeseos, s(e)ñora, que el Sol es partido de nuestros horizontes y es noche cerrada: la Luna ahora es toda menguada. y solas estrellas quedó 'n el partido. Heis que parece la estrella Polas con la Bozina, su Carro guiando.Flérida
En esso estaba, Artada, pensando.
Dexadnos vosotras rezar aquí solas.
Artada
¿Qué caso sería y buena fortuna matar Julián aquel fiero hombre?Flérida
Que no es Julián, Artada, su nombre, y él no mató sin duda ninguna. Y éste m'afirmo ser mor cavallero de toda la Grecia y de todo el mundo. Y cada vez más este caso es profundo, que ahora le quiero más que de primero.
Don Duardos
¡Oh, quán poquito servicio es poner por vos la vida! ¡Quán pequeño! Que no es gran beneficio pagar la deuda de vida a su dueño. Por vos se deve morir, a vos se deve el osar, alta infanta, que sois diesa del bivir y señora del matar, siendo sancta. A vos, señora, son devidas flores de más altas rosas y peligro, aunque éstas fueron cogidas en las sierras más hermosas de este siglo. Y aquel que las cogió se puso en harta ventura con serpientes; él por Maimonda murió, y yo por la hermosura de las gentes.
Flérida
Artada, ¿qué le diré?Artada
Que viene muy gentil hombre .Flérida
¡Oh, quién supiesse su nombre! ¡Oh Dios! ¿Por qué no lo sé?Don Duardos
Pero quiso vuessa alteza que deva besar la mano, de mi seda, y no de vuessa grandeza, pues, si yo me soy villano. ahí se queda. Yo a vos amo, y no más. Por princesa, por ventura, no, ¡cuitado!; que mucho queda detrás de vuessa gran hermosura vuesso estado. ¡Por mí, por mí (que yo por vos, y no por serdes tan alta, soy cativo), dadme la vida, mi Dios! que el hombre adó no hay falta, bueno es bivo.Flérida
Sea de qué suerte sea, allegada es vuessa tema al engaño. Queréis vencer mi pelea, y no queréis que me tema de mi daño. Queréis que pierda ell amor a mi padre y a mi señora y al sossiego, y a mi fama y a mi loor y a mi bondad, que se desdora en este fuego.Don Duardos
No devéis considerar, que el lugar y las estrellas y el modo, el amor y el callar, mis dolores, mis querellas vencen todo.Flérida
En todo quanto desseo, en todo os hallo duro hasta aquí. Todo siento, todo veo, y todo se haze escuro para mí.Don Duardos
Si al menor rincón llegáis de mi ardente coraçón, encenderéis candela con que veáis que os pido galardón que me devéis.Flérida
¿Qué será de mí, Artada, pues que amar y resistir es mi passión?Artada
Señora, estoy espantada; y cantando quiero dezir la conclusión:
«Al amor y a la Fortuna
no hay defensión ninguna».
Flérida
Aunque nunca se halló
al Amor y a la Fortuna
defensión,
deviera haver, triste yo,
para mí siquiera alguna,
de razón.
¡Oh ventura, diesa mía,
refugio de los humanos
soberano!:
tú sola tomo por guía,
y entrégome en tus manos
por mi mano.
Patrón
Señor, es ya plenamar y son horas naturales de partir, porque puedan bien nadar las diez galeras reales y salir. Y las otras medianas y las fustas y galeras y las naves están y vienen loçanas, espalmadas y ligeras como aves. Parta vuessa señoría, pues la noche haze escura y es hora.Don Duardos
¿Qué dezís, señora mía?Flérida
Ya me di a la ventura, mi señora. Y pues sabe este pumar y la huerta mi dolor tan profundo, quiero que sepa la mar que el amor es el señor de este mundo.Artada
Por memoria de tal trance y tan terrible partida venturosa, cantemos nuevo romance a la nueva despedida peligrosa.
En el mes era de abril,
de mayo antes un día,
cuando lirios y rosas
muestran más su alegría,
en la noche más serena
que el cielo hazer podía,
quando la hermosa infanta
Flérida ya se partía,
en la huerta de su padre
a los árboles dezía:
Flérida
Quedaos adiós, mis flores.
mi gloria que ser solía:
voyme a tierras estrangeras,
pues ventura allá me guía.
Si mi padre me buscare,
que grande bien me querría,
digan que amor me lleva,
que no fue la culpa mía:
tal tema tomó comigo
que me venció su profía.
¡Triste, no se adó vo,
ni nadie me lo dezía!
Artada
Allí habla don Duardos:
Don Duardos
No lloréis, mi alegría,
que en los reinos de Inglaterra
más claras aguas havía
y más hermosos jardines,
y vuessos, señora mía.
Ternéis trezientas donzellas
de alta genelosía;
de plata son los palacios
para vuessa señoría,
de esmeraldas y jacintos,
d'oro fino de Turquía,
con letreros esmaltados
que cuentan la vida mía,
cuentan los bivos dolores
que me distes aquel día,
quando con Primaleón
fuertemente combatía.
¡Señora, vos me matastes,
que yo a él no lo temía!
Artada
Sus lágrimas consolava
Flérida, que esto oía.
Fuéronse a las galeras
que don Duardos tenía:
cincuenta eran por cuenta;
todas van en compañía.
Al son de sus dulces remos
la princesa se adormía
en braços de don Duardos
que bien le pertenecía.
Sepan quantos son nacidos
aquesta sentencia mía:
que contra la muerte y amor
nadie no tiene valía.
Patrón
Lo mismo iremos cantando
por essa mar adelante,
a las serenas rogando
y vuestra alteza mandando
que en la mar siempre se cante.
Cabecera
Ãndice