Fernando Parrilla

El miedo de la aurora

 

Fernando Parrilla: Sin título

 



Margarita

Por esos ojos claros, que nunca serán míos 
han pasado la lluvia del amor y la sangre
que duele a cada paso, como escuece el alcohol
la arena levantisca dañaba tus pupilas
y millones de olas que sanaron tus venas
te impregnaron de aromas con sabores de algas

la espuma de los rayos,
el viento, siempre el viento
como banda sonora
la catedral —al fondo—
un rompeolas de miedos
que se llevó su esencia
pero dejó su ausencia
pesada en toneladas

por ese alma de niña enamorada
ese sabor a pan
ese hueco de madre
ese quiero y no puedo,
han pasado las primaveras
como una tropa
desfilando veloces

parad la vida!
despertadme del sueño
porque quiero sentir cada respiro
congelad la mirada!
porque quiero su esencia
a cada paso


Niñez violada Si mi alma contara todo lo que ha perdido comprenderías que hay noches en que no vi la luna, que mi triste ceguera no escuchó algunos versos que mi sordera cruel huyó de sinfonías que mi torpeza triste me dibujó el perfil de una aceña inundada que mi niñez fue cruel entre bocas suicidas que perdieron la nitidez de violar un gesto que una avispa enjaulada tenía más libertad de la que yo dispuse si mis meses contaran los segundos de gloria, ganarían los miedos de una boca babosa que se mordía la lengua gesticulando signos que no expresaban nada inventando vocablos que mi sudor no hablaba gérmenes de semilla que producían huecos cavidades nocturnas donde un duende ocultaba el sin sentido falso de las hojas quemadas la rapidez de un eco amplificado de ámbar la soltura de un gemido innecesario la locución de un alba entre tenebrosas semillas si tuviera el valor de sentarme en la acera y explicar en carteles los nombres de los ladrones más tarde o más temprano llegaría a ser un héroe porque suicidaría mi vida mal atada fusiles de hormigón entre hierros candentes prosas lujuriosas en un cine apagado una banda sonora de ateridos temblores un desconocimiento inmenso del amor de unos brazos un violín sangriento que irradia heridas negras un castigo sin culpa que pesa como la herida de una enfermedad heredada un desorden adecuado, un desfile de larvas un domicilio perdido entre las excusas de una tierra bombardeada una vega sembrada de afluentes, una sequia asombrada de vigilar al lodo que comparte la brisa de un rayo descuidado que separa el destino que tenía marcado pero que desvirtuaron la crueldad de otras almas
Renacer Otra vez a empezar a construir mi mundo de piezas desquiciadas trotando como locas escondiendo los huesos en bolsas de basura para auto-reciclarme de cenizas oscuras una vez más un verso escrito en una esquina de una de mis entrañas para sembrar de letras el vacío de vida que un vampiro cualquiera sustrajo en mi descuido me levanto de nuevo pero no tengo manos y caigo en el abismo donde están mis zapatos yo que quería trotar entre mares de miel me he quedado adherido a una mota de espacio veo las luces pasar pero no existen sombras de mi número exacto no me encuentro y estoy existo y me he perdido no soy agua ni carne me hicieron de silencios estoy esperando algo sentado en una silla de semillas de vino y me encuentro un dibujo reciclado de cielo hurgando en mis miserias descubro su mirada y he cerrado los ojos para que no le pese a mis cansados párpados todo se me derrumba pero yo sigo erguido enfundando una rima de un poema no escrito de un deseo no soñado
La gramática del alma La poesía no es la gramática del alma un verso es sólo un gesto de tu cara siempre calma un escándalo en los juegos de la mente un mago azul y plata con estrellas quemadas un paisaje mutilado un condimento inodoro un viaje al centro de África una eyaculación de palabras en fila una pausa de respiración un deseo expresado para que te quieran una película repetida un asunto emergente un proyecto embarazado esperando madurar para ser recogido no queda nada dicho pero se intuye un algo que puede que nos lleve a que pase un segundo de vida recién hecha un amor sin futuro, como todo el amor un caballo desbocado y sangriento reventado de babas un espacio vacío de compás y palabras una coma olvidada un poema eras tú cuando yo lo creía pero ahora no creo en nuestra vida revestida de vicios no tengo algún ejemplo que signifique algo no busco un gran discurso para que me veneren porque soy sólo un lapsus en una cerilla un calor que se enciende y se acaba no me planteo un plan porque soy perezoso y acabo discutiendo de si tuve elección mientras lo ejecutaba no he creado una hormiga ni mis semillas siembran pálpitos en el aire tal vez sea de paja nunca irradié energía, ni sigo una corriente soy demasiado yo, y eso, no aporta nada
Como un dios del Olimpo No sé escribir poemas que no acaben en ti y me siento vacío si no cuento tus besos en tantas madrugadas me pierdo en la cuneta que unía nuestras casas cuando tu coche blanco como el semen robado descansaba en mi puerta la agitación eterna de esa historia de amor que duró tantos días y que me hizo sentir como un Dios del Olimpo como el dueño de todo sin necesitar nada No te robé la luna porque viví contigo la plata de sus noches y escuchaba tu alma no te escribo palabras que rellenen tus huecos porque sé que la vida le ha regalado a pocos todo lo que he sentido, todo lo que he tenido Ahora tengo recuerdos para regar mis sueños y soy el puto amo de tus mejores besos de tus sonrisas más limpias tu objeto del deseo Me consta que tus manos nunca se usaron tanto que tus brazos ansiosos nunca abrazaron de la misma manera que tu voz no ha cantado nunca tantas canciones y que nunca escribiste sobre un rabo de mar tan hermosas palabras Eres mi religión y me has nombrado dios de todos tus pensamientos aunque yo, si no estás me siento aún más enano en un mundo cada día más desértico Pero no he de llorar, te cargo a cada paso pesas menos que el viento y eres el peso exacto para dejar la huella allí donde yo pise y eres la imagen plena de todo lo que busco de todo lo que mido un deseo dormido que despertará un día muriéndose a tu lado
Perros y gatos Los gatos maúllan mi tristeza presienten el dolor de las espinas verdes sentados en el quicio de un patio de cristales ven la vida pasar como figuras de nácar yo mastico las noches despejando tu imagen y creo que estoy preso del amor, tan dañino que huye del amor las flores están secas en esta primavera y cada día me siento más extraño en tu mundo He de huir sin remedio de la necesidad sometido sin causa a un dolor cancerígeno hay frases que se expresan sin causas ni motivos pero ahora comprendo, que a veces duele la respiración Los perros no me ladran porque me ven vencido mean en mis zapatos para dejar sus huellas escarban en la tierra y ocultan mis rodillas cansadas de dar pasos dudosos en las aceras me han cerrado los bares y un hospital de guardia es mi casa esta noche para ocultar mis miedos Confieso que no hay culpa, que no existen culpables de vez en cuando la vida te revira los ojos y no hay libros de textos, ni manuales sabios que ofrezcan solución a un alma triturada Ahora me he dado cuenta de que un día fui feliz porque guardo en un sobre una sonrisa vieja que un día puso color a un lienzo blanco ahora entiendo la vida un poquito mejor porque puede elegir lo que tengo y lo que echo en falta mientras tanto, los gatos están tristes y los perros me ladran


 

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