David González Lobo

Pasa una araña roja...

 

Rinat Izhak: Retratos naturales

 



Pasa una araña roja por el espejo de la intimidad.
En esa huella brota una flor de alcaparra
en la carretera que me lleva a Brácana.

Regresa el jeroglífico de tus labios.
Tu mano que se aprieta
a tu brazo rígido de nervio y estallido
tu elástica cintura
en sal vibrando.

Este rastro
al lado de la puerta
es una insinuación de bosque

y tres mariposas.

Un arroyuelo subterráneo llena de bocas

en la repentina neblina

tu perfil
tu cuello
y el almácigo del lóbulo de tu oreja

en ese lecho de hojas secas.

Queda la ribera y tu perfume

y ese puente

y el sol tan intenso.


			(para a. desde el dintel y el camino)

 

Rinat Izhak: Retratos naturales

 



La muchacha va hacia el río que cruza a un puente
decía el loco del pueblo.

Se ponía su camisa más blanca.
Se inclinaba en las barandas del balcón
y se quedaba esperándola.

No le decíamos nada porque con mirarlo u oírlo bastaba.

A veces también piensa que ella es río y puente
y se atraviesa como si estuviera del otro lado
o se va en aquella hoja que se desprendió de la rama
o se arroyuela y arrastra montoncitos de arena.

Cuando cae otra hoja amarilla,
sabemos todos que no es sólo por culpa del viento.

El loco da gracias cuando vuelve a mirar el agua y a mirarla.

Los pájaros vienen por las migas de pan y los gajos de manzana
que dejó sobre una mesa verde descolorida.

El loco se mete los dedos en el ojal del ombligo y nada es tan hermoso
como ciertas amables sospechas
y mira una montaña muy verde por si acaso en el pastizal
y cree que él es la lluvia que ahora baja por la ladera.


 

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