Carmen Camacho

Poemas

Selección de David González Lobo

 


 

Fernando Parrilla: Sin título

 



REMEDIO NATURAL

Arrambla con la sombra de algún tilo
que aún guarde -entre el óxido, las latas, 
la mierda- yerbamarga, jaramagos, 
cenizas de la infancia, si es posible,
trazas del vaivén de tu columpio. 
Haz con ello un hatillo, préndetelo 
al moño y sal de marcha. 
      					  Atrévete 
a probar este producto en nuestras
cómodas monodosis de biznaga.

Arranca el monte alto, el de Bulnes,
que en la pared colgado decolora 
la flama. Dale puerta al póster, pronto.  
Que la piel de tu estancia 
respire, blanca, y no mienta: en veinte 
metros cuadrados no queda sitio para
tanta tonta esperanza.

Injerta un cable, yodo 
y un mechón de tu cabello   
en el árbol 			que fue este poste
que está a la puerta 	de la urbanización
que antes fuera   		la casa de tu abuela. 

Aventa, en luna nueva,
versos que robes de algún huerto. 
        						Sirven 
dale al monte, lucero, 
yo me aromo de romero,
daré tu corazón por alimento.
Saca los pies del texto, 
mójalos en la tinta amniótica 
que menea el renglón y, sobre todo,
aunque esta tarde sea de las de antes, 
nunca llames alcoba al dormitorio
que compraste en Ikea. Ni amante a ése. 

Administra esta savia,
sacrifica a una barbie virgen extra
ofrece su sangre plástica en holocausto.
Alza en las ruinas un templo a tu tiempo
dedicado. Vuelve después a la casa 
de tu hermano. O al mar.



 			 Sanarás.


Arrojada (2007)

 

EL DOS

Pocas veces cobró tanta importancia el número dos.

La gente no valora esas cosas. Tienen doses por ahí tirados, revueltos en el cesto de las cifras sucias, en la cuenta del supermercado, sobre la mesilla de noche, en los frutales y plateados centros de mesa. He escuchado el dos de barítono de Fernando el del bar: que dos, que dos cervezas. Yo he visto con mis propias manos a los bañistas manchar el dos de agua y stracciatella; he llorado por una mala réplica de un dos cualquiera.

Dicen que todo se debe a un trauma infantil, a un enredo de hemisferios. Escribía con la izquierda el patito del revés antes de sacarlo a bailar El Lago de los Cisnes en mis libretas. Más que por dislexia era por la melancolía de comprobar cómo, desde ya, aquel número le daba la espalda al futuro.

Como terapia tuve una camiseta con el dos remallado por detrás. Y como en casa siempre decían que yo era una chusma, obviamente concluí que no era por ser ambidiestra para enhebrar la aguja y sacarme los mocos, sino por aquel obsceno número colgándome atrás. Y contaba, con los deditos:

uno, chusma, tres...

Pero ahora es más grave:

uno y tú.

Y el dos, tan común, es sólo una sospecha.

-Precisamente ahora, que aprendí a hacerte el amor con ambas manos-.


TEOREMA TRISTE, APLASTANTE E INSERVIBLE

Que un hombre ahitado de pasión pase,
pongamos por caso
en un volkswagen
gris
claro
por el barrio de la loca de su tormento
-Triana para más datos Triana-
y no la llame al móvil ni entréme donde no supe,

dice -y tanto-:
de la voluntad del tipo, de su destino,
da pistas de su dirección asistida,
aporta pruebas sobre la aceleración
de cero a cien
del pálpito y el coche,

ayuda a recobrar la fe en la ciencia
y a perderla por completo en las diosas.

Hace casi resistible a una mujer.
No cuenta absolutamente nada del amor. Tendrás que conformarte con la transcripción poética de la chanel pour homme -egoiste-; con la transverberación del grial, arial cursiva del pan, en en cuerpo once del vino, sangría a la izquierda. Las calles lo corroboran insisten, perseveran, me pasean las piernas dolidas del verbo transitorio, irregular, copulativo, desesperan conmigo, y otra vez me dicen: aprovecha este colmo de vacío para dar con el poema, mientras te toca en suerte un encuentro lacónico, un beso si acaso, prófugo y pródigo por supuesto, en el descansillo de cualquier planta seis, escalera izquierda.
Antiguamente, la gente tenía tiempo para matarse.
Una casa recién desamueblada cuenta a voces la historia de quienes la pisaron desde el primer día al último cigarro. Nunca habla tanto el difunto como la mañana después del entierro, es entonces cuando comienzas a escuchar claro el eco de su voz y a pesar el hueco a la izquierda y ofende una única servilleta sobre la mesa y es imposible calcular macarrones para una y desespera mudar el armario entero sin que sea posible poner una puñetera lavadora a media carga. Por eso, más tarde, de madrugada, no pudo ni quiso evitar imaginarse el momento en el que le vaciaron la casa; la hora de la siesta cuando bajaron la alacena y el sofá, con un silencio de procesión en el que sólo se siente la briega y el crujir de la madera; el gesto de quien cerró la puerta con una doble vuelta de llave. En nebulosa, como espectros, pero podía entreverlos, allí estaban, anudando el tresillo con maromas, juntando los cacharros chicos en la sábana abierta sobre el suelo del cuarto. Nítidamente, en cambio, pudo contemplar a la mujer que fue ella misma hasta la fecha, cualquier noche, en bata con el pelo mojado, pelando una manzana sin quitar la vista del informativo, indignándose en voz alta, la peor telebasura la echan en los telediarios, a una se le quitan las ganas de comer. O limpia mejor, o se va, que decida. Ahora que todo es nada, tiene claro que la asistenta pasa el paño con la mano floja. ¿Y es que no sabe que hay que aprovechar cuando viene el técnico del lavavajillas para barrer las migajas, las tapas de yogur, la ceniza, los restos de detergente de detrás? Una casa recién desamueblada cuenta a voces la historia de quienes la pisaron desde el primer día al último cigarro.

CARMEN

La cosa es pasar, haciendo círculos, pasar, responder a un rastro, rápido, a las dichosas pesquisas de las cejas. La cosa es recorrer para reconocer, hacer así, zigzag, así, para acá, para allá, mal, hidropedal viejo por esa playa que son los sueños.

Mis manos están ávidas de alzarse para agarrar lo que nunca se alcanza; pero qué pena, la masa de la que estoy hecha. Tan inútil, tan pobre, tan quieta.

Entiende con esto, al menos, por qué soy tan arisca con las teleoperadoras, genéticamente tímida, tan aprensiva con el insoportable olor a madre de las mesitas de noche, tan triste cuando diviso las olas, las banderas, los bailes, cualquier cosa que se mueva

y no pase.

Hace frío en Zamora. Y las lineas que unen mis párpados con las aceras se tensan de escarcha. Hace frío, y paseo, y ya en la casa una rendija sola trae el pánico helado de los vecinos del patio. Toda mi piel se me eriza para que le saquen el molde a la cúpula de la catedral. Soy un pescado azul, con mis dos ojos primitivos que traen quietas las corrientes nocturnas de alta mar, con mi columna vertebral al quiebro, con mis escamas gélidas sobre tu cuello. Traigo conmigo el ruido de los picos de las cigüeñas, traigo lejos las conchas de la tierra: esquejes de un mundo sin plantar.

Mi boca callada no se deshiela.

Pronto llegará. Tengo un grito ardiéndome en el vientre, a punto de alumbrarlo entre las aceñas.


ARS POETICA


				Dadme un boli, y moveré el puño


Si pudiera escribir con las dos manos
arriba al final de los pinos y/ o brazos
en alto en pie caminando a grandes zancadas
apostada en la pared en la barra
brincando por suerte/ en la oscuridad del muelle
mientras se habla/ cuando no tengo el boli
ya acostada mientras muevo agitada los pies
cuando como en sueños si bailo
en esos momentos en que alguien me pone
alegre y bocabajo y con su boca abajo
me acaba
si pudiera anotar durante la ducha
cuando regreso a casa al zigzag
sin metáforas: borracha/ ¿sin metáforas?
No no con metáforas con un ramillete de
metáforas como por ejemplo vino yogur rímel
almohada y paso el pasillo bamboleada
por las olas esas que llaman Ballantines
y se me mueve solo el culo
Si pudiera escribir entonces

Tendrían que matarme pronto
profanarme la libreta

y repartir entre tantos
-es justo-
tanta felicidad.

TIEMPO VIVO


			"Anda ve y vive a tu aire
			no seas tú como el AVE
			que nunca llega tarde."
			
				Mártires del Compás
				
				
Dicen que llamas Tiempo a esto mío
que tengo entre las piernas,
un surtido tan suave de princesas
que emanarán un día
con la única sospecha de querer.

Si la vida se levanta sobre tanta
rutina (nacer, suscribir, instalarse, devolver,
comprar, egresar, amanecer, remanecer),
entiendo entonces que me lo llames
Tiempo,
y para endulzarlo,

dale.

Vamos a darle Tiempo al Tiempo.

POEMA ESCRITO MIENTRAS TÚ
(experiencia realizada por especialistas en circuito cerrado)

Cuando me comes
el corazón
y otras vísceras
víctimas de ti

pienso en las mujeres que soy
en las flores del bien cuando
es tu voz ahí lo que acaricia
tu voz literalmente

es tu impropia afición aprendida
la de bajarte al fondo
a la bajamar y devorar allí
la concha terrestre
serrana
por donde tú me amas
por donde tú me lames

es el corazón lo que me aprieta
hasta la luz
y una cadencia tuya
imperfecta que llega
a dejarme a las puertas
del infierno.

Es tu capacidad de invento
es tu cara de hambriento
tu bruta cara tu excelsa cara
castigada contra los mundos
de los muslos el placer
se ensancha toda yo soy
un cielo labrado a base de saliva

Vienen tus dedos
y no hay hueco
que no ocupen

Hoy soy
todas las mujeres y
todas las que todos
los hombres del mundo
-por afán de tu lengua-
esta noche
me poseen.

CITROËN MÉHARI


			"Llévame oh llévame a la perdición
			en mobilette mi amor."
			
				Anibal Núñez
				
				
Haberme dicho, amor, en tus cartas
cibernéticas, que el descapotable
ese del que me hablabas
y me jurabas -qué cara tienes-
aparcar en mi puerta, las vecinas
pendientes, yo arreglada,
haberme dicho, leche, que ese coche
era como eres tú, un amasijo
de risas/ una cosa por revisar
sin puertas, sin cadenas, sin ventanas,
sin luces, ¿y el techo?
-contigo siempre llego a La Encomienda
con la atmósfera por montera-.

Si yo hubiera sabido antes esto,
(quién iba a imaginar)
que una tartana, tú la llamas Mehari,
sin tilde, asi: Mehari,
era tu descapotable tan famoso,
y que ahora me sonríes, las manos
al volante, las chanclas sobre el freno,
que me maten si no salgo corriendo
a buscarte y a darnos a la vida
al vuelo, a ras, al Duero.

Tocata y fuga a dos caballos. Esta
es la hora de darnos jaque, pronto.
Haberme dicho, amor, que tú eras esto.
Hubiera cabalgado antes.

 


777. a venir de venir por venir (2007)


 

Un puentecito de piedra atraviesa la acequia. Esa es la barca de Carla, ahí se sienta de vez en cuando a remar con el palo de la fregona. Pero por más que navega siempre avísta tres gallinas y la puerta verde de la entrada. Menos mal que ella siempre está en Tombuctú o debajo de la noguera o mirando las sábanas finas, las que tendrá la cama, la grande, la de arriba, la que da al balcón, la noche en que se despose con un gitano.

Porque el primero tiene que ser gitano,
o parecido.

Que nada tiene de tonta
                          la Tonta del Cortijo.



LAS VERSIONES DEL AGUA


A la hora y miel
la plaza rojiza
se deshizo
en mil

(la arquitectura
más fuerte
es
el vapor).

*

Chispea
urbano sirimiri

río evaporado
agua y razón
suficientes
para apagar 
el viento seco
del ventilador
su soplido imbécil
el zumbido el relinchar
del puto ordenador.

*

Volvía
a tronar
en letra.

Donde la sal se cuece
los poemas
forman tormenta.

*

Nevaba
palabra a palabra
por su cara caían
tropos
de canto
canta
y en mi cuerpo derrama
margaritas blancas.

*  

Oración:

que el agua
y la savia
te pringuen
el Volvo.

*

Hay un honor:

pasar las horas vivas
en ti.

INMENSIDAD Y FRECUENCIA

Cuando ella le confesó
que no soportaba la palabra

	a
	b
	i
	s
	m
	o

él descorchó una botella
y lo inundó todo.

Son suyas
las cosquillas entre las costillas
el punto exacto la cocción de esta caricia
que me oigas reír en sueños
es suya mi faraónica postura en la cama.

Las trajo él
las miradas que más arden
este indignarnos por lo que no es
polen 
flor 
puso sus dos ojos de seda abiertos
entre mis piernas
con ellos con los suyos te miro
mi lengua ahora es su lengua
por tus pies.

Me enseñó él este
pensarte y pensar sí
decirte y decir sí
no andar con lobos
ni loberías
la espalda morena / la maceta húmeda
el recuento de placeres
la canción del mediodía
el ay
el aullido

nuestro exclusivo
grito último

y primero.

Me poso en tus ojos
Para descansar.


Minimás (2008)

 

Descarto -no del todo- que haya alguien más que sea yo.

*

Uno es multitud.

*

Hablamos.
Como si eso fuera tan fácil.

*

Me despiojo prejuicios.

*

En el fondo, soy,
en la forma, estoy.
Parezco yo.

*

Entendí algo extrañísimo cuando mi jefe me dijo que quería "hacerme indefinida".

*

La mosca se para ante el espejo, se mira y pasma, no encuentra explicación. Y por más que se frota los ojos, desesperada, no consigue saber si es un sueño de la siesta o es verdad.

*

Cada uno es cada más.

*

Mismísimo debiera ser un tratamiento protocolario.

*

Como el de magnífico, excelentísmo o ilustrísimo.

*

Pero esta vez sólo para el que lo fuera.

*

La sombra que vendió a su hombre.

*

Claro que hay libertad de expresión: imperios y emporios se creen con el derecho a exprimir personas hasta la última gota. Y callamos.

*

Arandelas, arras, aranceles.

*

Tienda exótica, tan exclusiva y cara, neocolonial: no compras la mercancía al pobre, se la robas con dinero.

*

Hay quienes llaman poner los pies en el suelo a hincar rodilla en tierra.

*

Los corazones cerrados tienen dentro arena.

*

Todo sistema aprieta. Decide cómo usar tu destornillador.

*

Velas contra balas.

*

Contra-dicción
Estrategia poética.

*

Vivo: existo con fervor.

*

Hay otras acepciones de presente
Ahorra o nunca.

*

Escucho un ruido de monedas cada vez que agitas la cabeza.

*

Tallo tu nombre en Google, junto al mío.

*

La vieja de Bercianos
mantenía con pienso y desperdicios
a un dinosaurio exento de acaboses
escondido, mugriento y aburrido
en un rincón oscuro del chiquero.

*

Un campo de girasoles ante un eclipse.

*

Campanario de Mombuey, Zamora
Cuando bajaron a la cigüeña enferma, encontraron en su nido un cartón seco de vino, un dado, óxido de lata, una muñeca rota.

*

¿Qué idioma se habrá perdido hoy?

*

Ya es hora de que abran en España una oficina de olores perdidos.

*

Me alimento del olor de los guisos de mi vecina, imagino su mesa, vivo del aire.
[Para Paca -primero A-]

*

Escondo entre estos juncos un alijo de veranos.

*

Acostumbra Saturno, cuando devora a su hijos, tomarse luego una cucharadita de Primperán.

*

La madreselva interna de mi hermana.

*

Conjuro
Que cada semilla contenga un bosque.

*

Hay versos que me pertenecen más que cualquier otra glándula. No los escribí yo, los pillé por ahí, no sé, me los hinqué, los contraje. Y como divertículos, cálculos, marcapasos, llevo años con ellos dentro.

*

Encuentro en mi cuerpo pecas, pestañas, gestos, un colmillo y otros trozos de una niña.

*

Mi árbol genealógico es un endrino.

*

Dejad que los dioses se acerquen a mí.

*

Los ángeles dejan las capillas perdidas de gallinaza.

*

Tendrían que vender los abrigos con un brazo de hombre enamorado rodeándolos por la cintura.

*

Le deseaba tanto que temía quedarse embarazada de él hablándole por teléfono.

*

Si dormimos juntos, los sueños pasan la noche saltando en piojera de una cabeza a otra.

*

Tuve algún novio por auténtica cortesía. Por no ofender.

*

Poesía lo serás tú.

*

Cambio gran amor por frenesí chiquito.

*

"Apéndices especiales (ración)" (leído en la pizarra de un bar de Algeciras).

*

Arquímedes, cariño, derrámate.

*

La letra con cerveza entra.

*

Imanto cosas raras.

*

Ahogar amargo ahogar.

*

Más que escribir me desmiento. Lo demás son palabras postizas.

*

Hacer de mi vida una hoguera.

*

Es la noche la que me ha elegido a mí.

*

Desnuda soy y desnuda digo.

*

El sol de la mañana me da fuerzas
para no organizar mi vida en torno a un brasero.

*

El conocimiento epidérmico.

*

Fin de semana: unidad de tiempo que paso sin sujetador.
Y con suerte, sin bragas.

*

Conocí a un niño cien por cien algodón.

*

Punto y amarte.

*

Que el marinero con una mujer en cada puerto
zarpe tranquilo. No estamos solas:
que la mujer del puerto tiene un hombre en cada marinero.

*

A veces Dios vive en los dedos.

*

Asombrarse de luz.

*

Gloria al que abraza con temblor.

*

¿Dónde guardo yo ahora el fuego?


 

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