Agustín María García López

Intermezzo

 

Hugo Pratt: El Corto Maltés

 


 

[Habla El Corto Maltés:]

 

          Escribanías azules. Metonimias de flores. Me llegan -uno y otro- umbríos telegramas.

          Uno: -Mira que tengo
          el pecho del amor muy lastimado.

          Otro: -Que soy un ángel solo, una muchacha triste de vuelo alicortado.

          Los cierro. Y no respondo.

 


 

-Te sorprendieron 
los centinelas que rondan la ciudad, ante la puerta de la Macarena; 
te desnudaron; 
te golpearon; 
te hirieron.

-Me quitaron el velo
los centinelas de las murallas, los que vigilan desde el adarve; 
me arrebataron tus cartas, 
y no pude encontrarte.
 
-Huyamos, aún es tiempo; a Egipto, amor; levántate.
 
-Ya pasó nuestra hora. 
Mira a tu espalda el río
convirtiéndose en sangre.

 


 

          Si atravieso los bosques bordados con tu nombre, inician una danza las ramas de los sauces; cintas de seda grana se ciñen a los álamos; cascabeles de oro muy antiguo cuelgan de los castaños; hilos y travesuras dibujan los regatos…; si atravieso las calles bordadas con tu nombre, saben a caramelos de malvavisco y menta los renglones torcidos que advierten tu presencia.

          Sin las abejas presas en tus ojos, sin tu alba algarabía, ignorarían los pájaros su cartilla de silbos.

          Rotas las nemas, y quebrados los lacres, en bandada las cartas se posan en tus hombros; mis lecturas descifran caligrafías de agua.

 


 

          Si brotan las estrellas como jazmines blancos, se vuelve muda el agua que retoza en los campos. La amapola silvestre de tus labios nocturnos descifra el canto llano de los grillos de nácar. Desafina la noche y se vuelve de lana.

          Tú diriges el juego de los árboles altos. Los regatos añiles destiñen sus tintadas. Y nacen las abejas de la miel de tus manos.

 


 

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